Todas las entradas por Mauricio Leandro

Nací en La Habana Cuba el 24 de marzo y vivo en Chile desde noviembre del 2006. Soy Licenciado en Comunicación Social de la Universidad de Chile y realizo mi tesis para obtener el título de Periodista en la misma casa de estudios. Soy hijo de madre cubana y padre chileno, hecho que me hace parte de la historia y el presente de estos países. Gracias al trabajo de mi padre que se desempeñó como corresponsal, tuvimos que viajar por muchos lugares de Latinoamérica, esto me posibilitó conocer diferentes realidades del hemisferio. Viví durante seis años en Bolivia y he estado un tiempo en Argentina. También he pasado por Venezuela, Perú, Panamá y República Dominicana. Mi mayor afición es la escritura. En Cuba participé en el concurso “Sabe más quien lee más” donde obtuve el tercer lugar de la provincia Habana. Otro concurso en el que participé cuando tenía 15 años fue en “Leer a Martí” donde obtuve Mención Honrosa en la categoría de poesía del municipio Playa. En agosto de 2010 gané el concurso literario de cuentos El Siglo, en Santiago de Chile. Fui director y creador de las revistas El Joven Guardia, La Base y Awkache. He trabajado como corresponsal en la Agencia Alemana de Prensa (dpa); periodista en la Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional en Chile (Acpi) y en Radio Nuevo Mundo; como editor en revista Los Taxistas; y actualmente soy el periodista de la Confederación de Pymes (Conupia). También me he dedicado, hace un par de años, al diseño y diagramación de revistas, entre ellas Los Taxistas, Novedades Médicas Chile y El Gremio. Otra de mis aficiones es el cine y la literatura y dedico un tiempo a la música, con la cual he tenido diversas presentaciones, tanto en la universidad, como en juntas de vecinos y en TV8, la red comunitaria de Peñalolén.

Disfruten su freedom

Tristeza siento por los que se han ido sin ver más allá. Me causa desconsuelo la imagen en los ojos de quienes todavía tienen tatuada La Habana, pero no los juzgo. Entiendo las razones, pero insisto, no vieron más allá.

Crecí en el barrio de Buena Vista, de los más modestos de la capital cubana en pleno Periodo Especial. Algunas mañanas partía a la escuela con tan sólo un pan con aceite y un agua con azúcar en la barriga, pero iba contento.

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