Mi encuentro con Batman

Foto: cubadebate.cu
Foto: cubadebate.cu

Mi niñez fue un viaje imparable por la hermosa geografía latinoamericana, ya que mi padre era un periodista que lo mandaban de aquí para allá. Nunca tuve ostentaciones ni juguetes caros y menos un Nintendo (que añoré mucho cuando niño). Mis juguetes más bien salían de una fábrica mágica que mi padre creo en el patio, en el jardín, en la cocina. Nos inventábamos historias e idiomas, chivichanas, un ejército hecho con palitos de helado y 50 equipos de fútbol armados con tapas de botellas.

En Bolivia, cuando tenía 8 años, mi papá me llevó al estreno de la película Batman Forever, donde actúo Jim Carrey como Riddler. Cuando salimos del cine, se encontraban estratégicamente los comerciantes, vendiendo el carro de Batman, el avión y hasta el mismo Batman con trajes intercambiables. Mi papá no me pudo comprar ninguno de esos juguetes maravillosos, porque a los cines y a los conciertos, entrábamos a la mitad en el momento que los guardias se descuidaban.

Cuando volví a Cuba, estábamos en pleno periodo especial añorando ya no juguetes, sino que la luz no se fuera (otra vez), para poder ver los muñequitos; pero no había problema, si la luz se iba, los muchachos inundábamos las calles jugando a los escondidos o al cogí’o hasta muy tarde.

En poco tiempo me olvidé de las aventuras de Batman y me volví un fanático de Elpidio Valdés, un héroe de dibujos animados que era mil veces más pillo. Elpidio le voló un diente al General Resoples y atravesó la Trocha de Júcaro a Morón. Ese pedacito de mundo lo podía visitar, estaba en el centro de la isla, pero ciudad Gótica quedó para siempre alejada de mi imaginación y deseos.

En Cuba si que había caos. Los malosos de Batman eran a penas niños de teta comparados con los villanos que nos bombardeaban con enfermedades, bacterias y bombazos que estallaban cerca de mi casa (yo escuché el que sonó en el hotel Copacabana).

Había un héroe por aquella época que conocí. Era un poco más alto que Batman, con traje verde olivo y con una barba blanca que lo hacían una mezcla perfecta entre superhéroe y Santa Claus. Al igual que Marlon, yo no tenía afiches de las revistas Panimi, ni mucho menos juguetes hechos a la medida perfecta con los accesorios necesarios que coartaban toda imaginación. Por eso coleccioné fotos de él, de ese Batman verde olivo, y de su inseparable hermano, uno que fue tres veces más valiente que Robin y que no murió en ciudad Gótica, sino en Bolivia. Ese Robin no ayudó a una anciana que le robaron la cartera, ese Robin que cuento, dio su vida por una patria empobrecida, llena de analfabetismo y hambre. Los villanos de Bolivia operaban desde Washington y desde las trasnacionales que se llevaban el estaño y el gas.

El Batman que conocí era guajiro y a pesar de tener una finca como la Bruce Wayne, este Batman cubano, abandonó todo eso para irse a la loma y salvar a todo un pueblo de un dictador sanguinario. Este Batman verde olivo tenía otro hermano que contó una vez y parafraseo:

Mi padre siempre se jactaba de que tenía un hijo estudiando derecho que le iba a cuidar las tierras, pero cuando triunfó la Revolución, las tierras de mi padre, también fueron nacionalizadas”.

Cuando conocí al Batman verde olivo en Cuba, tuve la certeza que ese era un superhéroe de verdad, más allá de la tremenda ventaja de no ser un personaje de ficción, ese superhéroe barbón le entregó a mi país una Revolución, que lejos de ser una sociedad perfecta, es la puerta a la libertad y la dignidad de un país.

Según la UNICEF 19 mil niños mueren al día por causas evitables, pero ninguno de ellos es cubano [1].

Quédese el hombre murciélago en su ciudad oscura, yo me quedo con nuestro Batman verde olivo que libró a mi pueblo de la dictadura.

Mauricio Leandro

[1] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/19/actualidad/1353345552_548768.html

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11 pensamientos en “Mi encuentro con Batman”

  1. Hola! Yo estuve en Cuba hace algunos dias!! Yo visité la vitrina de valonia… 1 espacio dedicado al comic! conoces ?

  2. Quizas no sea Batman, posiblemente un otro Cristo del siglo XX que nos enseña sobre la libertad y justicia hacia los hombres y entre paises hermanos.

      Mauricio

  3. sobre el universo batman… me gusta + al Joker…
    es verdad que es un criminal.. pero me gusta su humor macabro..
    (a veces me gustan los malos en la ficcion)…
    él tiene + carisma…..

    1. Sí, pero falta información. Es verdad que a partir de los 90′ las Historietas (comics) se sacaron de algunas revistas, pero no dejaron de circular las publicaciones especializadas en historietas, comics o humor gráfico. A pesar de que bajaron el número de tirajes, Zunzún, Somos Jóvenes, Dedeté (especializada en humor gráfico), etc, siguieron circulando. En la actualidad, para la feria del libro hacen muchísimas publicaciones en formato de historietas históricas (sobre el Che, sobre la Revolución, la lucha contra la colonia) o sobre temas misceláneos.

      Un abrazo

  4. interesante el texto… la comparación entre el héroe de la ficción y el héroe real.
    el héroe ficticio Batman combate a criminales… pero no todos… él nunca resolvió plenamente los problemas de su y de ciudad… esa es la realidad…

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