Los latinoamericanos de la USAID

La desesperación de EEUU porque ¡Cuba no se cae!

Usaid

Por Mauricio Leandro

Ya me los imagino. Pasan camuflados sin que nadie los note. La Cuba que algunos creen totalitaria, represiva, censuradora, le abre los brazos a todos los latinoamericanos y tercermunditas (incluso a estadounidenses que no pueden pagar sus estudios y están becados de la escuela cubana de medicina).
¿Quién podría notar a un latinoamericano como agente? No esperan en Cuba la llegada de revolucionarios, la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM) se creó para entregarle una alta cifra de profesionales de la salud al tercer mundo, un principio humanista que la Revolución ofrece desinteresadamente sin distinguir los ismos. He sabido de venezolanos que se operan de la vista gratis en Cuba y luego escriben en la pared del hospital “¡cochinos comunistas, abajo Chávez!”. No tiene sentido, pero los hay.

Lo que hace la USAID con el financiamiento a esos muchachos venezolanos, peruanos y costarricenses que desde 2009 han ingresado a Cuba con el fin de desestabilizar el gobierno, noticia que develó AP, es demostrar la desesperación que tiene Estados Unidos porque “Cuba no se cae”. Financian a disidentes, a blogueros, hacen una fuerte campaña mediática, mantienen el Bloqueo, auspician invasiones, hacen guerras bacteriológicas, terroristas, boicot bancario y atentados contra la industria cubana; pero la Revolución se mantiene.

A los bárbaros ya no se le ocurren ideas. Pero si ustedes creen que no son bárbaros, imagínense que entre las cosas han hecho para que la Revolución cubana caiga podemos enumerar:

Entre 1961-62 la CIA organizó la operación Mangoos, plan para incapacitar a los trabajadores azucareros durante la zafra utilizando medios químicos para enfermarlos.

En 1972 introdujeron en Cuba la fiebre porcina que obligó a sacrificar medio millón de puercos.

Entre 1972-81 nuevamente introdujeron en Cuba destructivas plagas que afectaron a personas y a cultivos: la conjuntivitis hemorrágica, el dengue (que daño a 200 mil personas de las cuales 158 murieron entre ellas 101 niños), la roya de la caña de azúcar y el moho azul del tabaco.

El 6 de octubre de 1976 el equipo juvenil de esgrima cubano (varios no llegaban a los 20 años), luego de haber ganado todas las medallas de oro en el Campeonato Centroamericano y del Caribe, partió de Barbados a Jamaica en una avión de Cubana de Aviación que sufrió un atentado terrorista en el cual fallecieron las 73 personas que estaban en la aeronave. El atentado fue llevado a cabo por los agentes de la CIA Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes participaron a la vez en el atentado al diplomático chileno Orlando Letelier en EEUU.

En 1979 Washington Post develó que la CIA tenía un programa contra la agricultura cubana y que desde 1962 los especialistas del Pentágono estaban fabricando agentes biológicos con ese fin.

En 1984 Eduardo Arosena, líder del grupo contrarevolucionarios OMEGA-7 confesó ante el jurado estadounidense haber participado en una operación para introducir gérmenes en la isla como parte de la guerra bacteriológica.

En 1997 se produjeron en Cuba una serie de atentados contra instalaciones turísticas en las que fallece el joven italiano Fabio Di Celmo. Raúl Cruz León, ciudadano salvadoreño fue contratado por su compatriota Francisco Chávez Abarca, mano derecha de Posada, para acometer los atentados con el fin de perjudicar la industria del turismo en la isla.

Puedo mencionar muchos más. Varias de esas medidas, atentados, esa guerra, me afectaron y afectan directamente a mis compatriotas. Pero lo que está más claro que el agua es que el sistema cubano ha sido una piedra en el zapato para el gobierno de Estados Unidos desde que triunfó la Revolución en 1959.
En 1960 el Subsecretario del Departamento de Estado, Léster D. Mallori escribió, “la mayoría de los cubanos apoyan a Castro (…) no existe una oposición política efectiva (…) el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…) debilitar la vida económica negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”… Han pasado 54 años y siguen en lo mismo, con métodos desesperados, pero la Revolución sigue en pie, con sus dificultades, pero reinventando las posibilidades de ser libres de imposiciones foráneas.

“A Cuba, a aprender de la Revolución”

Siempre me encuentro a algún cubanista por ahí. Así los bauticé con un amigo, a aquellos fanáticos de la Revolución cubana que te dicen: “hola chico, como tú ‘ta”… De repente son más cubanos que uno, se ponen todo el día una boina con la cara del Che y un pulóver de pelotero (aunque no sepan ni jugar, ni cuáles son las reglas del béisbol).
Los tipos sobrevaloran Cuba, creen que la gente allá no dice malas palabras y los niños son en Historia, como los chinos en Matemáticas (por cierto, lo de los chinos y las matemáticas es un prejuicio mío).
Cuando tú le cuentas alguno de nuestros líos o dificultades, simplemente no te lo pueden creer o quedan boquiabiertos a punto de renunciar a todos sus ideales.
El problema es que Cuba tiene un sistema diferente, una construcción que de lo teórico se pone en lo práctico y a veces no calza y hay que volver a teorizar y de repente la cosa se complica. Hay un Estado que pretende ser equitativo y justo, y varios cubanos que saben que esa construcción es difícil, pero se esfuerzan por contribuir en ser hacedores del camino al socialismo. Lo claro es que, “yo no vivo en una sociedad perfecta”.

Pasa que hay derechistas que subestiman y demonizan el sistema cubano, pero en las vacaciones, cuando pasan por La Habana y Varadero, conocen a la gente. Allí se dan cuenta que no es el infierno. Hay acceso, cultura, educación, salud; necesidades pero no miseria; escases de algunos productos pero dignidad inquebrantable.
Pasa que hay cubanistas que sobrevaloran a Cuba, van de vacaciones, se montan en una guagua, se les “pierde” la billetera y se devuelven a sus países contando que Cuba es lo peor, que no hay esperanzas y cosas que no son.

Cada vez que me encuentro a esos muchachos que me dicen, “Oye chico, voy a Cuba en las vacaciones, a aprendel de la Revolución”, me pego en la frente. Cuba no es una escuela, Cuba es un país y una sociedad que tiene mucho que aprender.

Mis compatriotas, los muchachos de mi generación, no conocen lo que es el impuesto al libro, pago de derecho a matrícula, arancel universitario, taza de interés bancario, hipoteca, Isapres, seguro médico, gases lacrimógenos, carros hidrantes. No conocen lo que es no poder estudiar por falta de dinero o que te saquen en medio de una prueba, en medio de la sala de clases, delante de todos tus compañeros y digan “Sr. Roberto López, tiene que salir de la sala, no tiene derecho ha hacer la prueba por el impago del arancel”.

Se lo dije a Agustín, un amigo argentino: “Si quieres a Cuba, si quieres a la Revolución, ve a aportar, cuéntales cómo es tu sociedad, háblales con la verdad y no esperes encontrar en Cuba el paraíso, porque el paraíso sólo será el día que el triunfo lo alcancemos como humanidad”.

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4 comentarios en “Los latinoamericanos de la USAID”

  1. Excelente, reflexión, que buena descripcion de un sistema que en lo personal me asustaba un poco, antes de conocer la Isla a su gente.

  2. ¡Excelente análisis! objetivo, y sobretodo VERDADERO, yo que vivi cuatro años en esa querida Isla caribeña y que fui testigo del horrible crimen contra el avión de Cubana de Aviación, puedo dar fe de ello

  3. Cuando lei sobre los que usan boinas y llevan poleras del Che, me acorde de Tito Medina, el sabado lo vi con esa vestimenta y pense que lo estabas describiendo a el.

    P.

      Mauricio Osorio  

    El Jueves, 7 de agosto, 2014 6:03 P.M., mauricio osorio escribió:

    Cuando lei sobre los que usan boinas y llevan poleras del Che, me acorde de Tito Medina, el sabado lo vi con esa vestimenta y pense que lo estabas describiendo a el.

    P.

      Mauricio Osorio

  4. Cuando lei sobre los que usan boinas y llevan poleras del Che, me acorde de Tito Medina, el sabado lo vi con esa vestimenta y pense que lo estabas describiendo a el.

    P.

      Mauricio Osorio

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