Discurso de Pepe Mujica en Chile

Discurso íntegro del presidente de Uruguay José Mujica en el ex Congreso de Chile.

Dibujo
El presidente de Uruguay, Pepe Mujica, fue invitado por la presidenta del Senado, Isabel Allende y el Senador socialista, Juan Pablo Letelier, a compartir su visión de la política y las luchas contemporáneas en el marco del “Conversatorio de Cara al Futuro”, dado en la sede del ex Congreso Nacional ubicada en Santiago de Chile. Martes 12 de marzo del 2014 al medio día.

Transcripción Mauricio Leandro

Me tiene un poco abrumado la enorme fraternidad del pueblo chileno y la tengo que tomar como un regalo para mis compatriotas. Primero, los que aquí dejaron su existencia, aquí fabricaron sus sueños, aquí encontraron pan y refugio, aquí encontraron trampolín para disparar a otras tierras de los que vivieron la aventura de soñar por los cambios y padecieron la soledad de la dictadura. Pasaron por aquí tantos y tantos, que no quiero nombrar a nadie porque olvidaría a muchos. Yo tengo que tomar este cariño del pueblo chileno como una especie de abrazo subjetivo, en la honda integrante de nuestra época de intentar caminar por la libertad y hacia la libertad.

No pensé en nada para este momento, a penas escribí una frasecita aquí: “trata de vivir como piensas, sino pensarás como vives”. No puedo separar la forma de pensar de la razón de combatir, el tiempo de nuestra vida común y corriente, todo compone una unidad. No podemos separar el hombre público del hombre que bosteza, que tiene hambre, que tiene sueños, que tiene necesidades de una compañera, que sabe lavar los platos si le toca o hacer una comida o limpiar un baño. Porque sencillamente vivir es convivir, y convivir es ser un sujeto andante con todo lo que le rodea común y corriente a los sujetos andantes. Por eso la militancia política, vieja novia que perseguimos desde nuestra niñez, nos ha acompañado y nos ha dado fuerzas para vivir con pasión.

La política no es una profesión, es una pasión por la lucha de mejorar del ser social al cual pertenecemos. La política es colectiva y uno de los peores tormentos de nuestro tiempo y de los peores padecimientos es que gente que adora la plata se meta en la política. El que le gusta la plata que se meta en el comercio, en la industria, en qué sé yo, que haga lo que quiera, no es pecado, pero la política es para servirle a la gente. Créanme, no es que no se pueda ser desinteresado, no hay ser viviente que no sea interesado, hay una cuota dentro de nosotros que así nos mandata. La vida es el juego de solidaridad, fraternidad y egoísmo, pero no son bienes materiales. En la política el interés es el cariño de la gente, algo en nuestra mente, algo subjetivo que no tiene precio, que no se compra en el súper mercado, es otra historia, que para los que les gusta mucho la plata no tiene ningún valor y que para los que nos gusta la vida tiene el valor gigantesco de representar la esencia de la vida porque sin eso la vida es soledad, porque después de la muerte no hay nada peor que la soledad.

Entonces, como estos tantos se entreveran tanto, como nos toca vivir en tiempos de híper capitalismo, como todo se transforma en mercadería, como todo es comprable y todo es vendible, también se abraza la política y se juzga la política con criterio de mercado. Y hay una respuesta sorda de las masas, la respuesta sorda: no creer en la política. No creer en la política significa, estar dispuesto a transitar la esclavitud, porque la política es la lucha por el demos, por la libertad del demos, porque no hay salvaciones individuales, hay salvaciones colectivas, hay construcciones colectivas. Por más vueltas que le demos nuestra libertad está esencialmente en un espacio que ocupemos, en la lucha por una humanidad mejor.

El andar liviano de equipaje no es una pose poética, es un cálculo crudamente materialista, no esclavizar la vida por cuestiones materiales para tener la mayor margen de libertad y tiempo de la vida para gástarlo en las cosas que a uno lo motivan. Hay una libertad en el sentido abstracto grandilocuente de carácter histórico, pero hay una libertad personal. Cada vez que me tengo que gastar la existencia peleando por las chauchas, si la chaucha es muy complicada, si tengo una casa muy complicada necesito muchos medios materiales, si tengo que cambiar el coche todos los años, bla, bla, bla, bla, blá… todo eso, tengo que laburar y después laburar para que no me roben y así sucesivamente hasta que soy un viejo y los pies me machacan. En su lugar el ser sobrio es un cálculo bien premeditado, tener tiempo para ser libre y algunos dicen: no te dejes afanar la vida, no te dejes transformar en un esclavo a cambio de una peripecia material, no te acostumbre a vivir de ladrón a costilla de los otros, no te transformes en explotador, pero no vivas en un mundo de despilfarro, no te dejes llevar por la nariz por una campaña de marketing, porque la camisa que él tiene no es de moda, porque los chaupiones* que tiene no son de moda… ¡La moda es ser libre y para ser libre hay que tener tiempo!

Para ser libres hay que tener tiempo y hay que tener tiempo para adorar las cuatro, cinco o seis cosas fundamentales que rodean la existencia humana, criatura subjetiva que necesita sentimientos: tiempo para el amor; tiempo para las relaciones con nuestros “gurises”**; tiempo para el puñado de amigos, chicos para el mundo pero grandes para uno; tiempo para esa chifladura, ese hobbie personal que a cada uno lo sacude por algo y lo motiva, algunos de una forma y otra y otra. Esto es muy simple, terriblemente simple y por ello terriblemente olvidado, no puede haber felicidad humana sin tiempo para vivir y el tiempo no se compra, el tiempo se paga con vida. La vida se nos está yendo y se nos va y el kit de la cuestión es construir además felicidad humana. Eso hay que pelearlo porque te lo roban y se transforma en un producto de mercado y en una causa de mercado. El milagro de estar vivo tiene una dimensión de carácter colosal.

Mujica en el ex Congreso
No debemos separar la política de eso. Hay que soñar, pero soñar con los pies en la tierra y soñar con los pies en la tierra es luchar además por el progreso material, por la igualdad de oportunidades entre los seres humanos, pero con el derecho elemental a ser feliz en este pequeño milagro de paréntesis que cada cual tiene de estar vivo.

Creo que el tema, y lo he dicho y le he dado vueltas en mi cabeza, no hay problema fundamental con el medio ambiente, hay un problema político. Inclusive, el problema del medio ambiente es consecuencia de un problema de orden político. Hemos entrado en una etapa de la humanidad que tenemos la necesidad de empezar a razonar como especie, no sólo como país. Hay que defender la vida como especie y necesitamos un pensamiento globalizado que cubra toda la tierra y no tenemos gobernanza. Lo único que tenemos arriba de la tierra es una lucha despiadada de intereses económicos. Estamos sin brújula. Más claro, las dimensiones de la economía contemporánea corren toda la tierra. Nos llenamos la boca con el libre comercio y hay como 350, 400 tratados de libre comercio que no los entiende ni Mandrake, lo que quiere decir que no son de libre comercio. Hay cualquier cosa menos libre comercio.

Con una expansión brutal de las fuerzas productivas, con una acumulación de capital y conocimiento como no ha visto la historia de la humanidad jamás. Jamás nunca hemos tenido las herramientas intelectuales.

No me canso de decirlo, gastamos 2 mil millones de dólares por minuto en presupuestos militares en el mundo y no digamos que no hay plata, el kit de la cuestión es cómo la estamos gastando y para qué la estamos gastando. Hemos dotado una civilización basada en el “use y tiré”, y hay que gasta y usar e inventar cosas para botarlas e inmediatamente comprar otras. No podemos salir de esa tómbola y ese es un problema de carácter político.

Cada vez hay mayor diferenciación. 85 tipos tienen casi lo mismo que 40 y pico por ciento de la humanidad. Crece la riqueza pero más crece la desigualdad y donde los estados no den batalla por el gasto social, por el compromiso social, la desigualdad se hace de carácter gigantesco por más que crezca la economía.

La humanidad tiene recursos para hacer cosas grandiosas, pero la causa esa de egoísmo, la acumulación de carácter capitalista, y no es que haya que paralizar la economía o nacionalizarlo todo o confiscarlo todo o algo por el estilo. Hay un mercado de carácter gigantesco que es causa de la humanidad entera. Hay que plantearse la eliminación de la pobreza en primer término, de la indigencia, pero no en un país, a escala universal. ¡Hay que tener el carácter de castigar impositivamente la acumulación desenfrenada y aunque no nos den pelota hay que plantearlo en el mundo y pelearlo en el mundo!

Cuando un puñado de mujeres africanas caminan cinco kilómetros para conseguir dos baldes de agua, no es un es un problema de África, es un problema de la humanidad entera. ¡Ya no podemos seguir razonando como países!

Entonces, para eso, hay que dar vuelta la pisada. Hay mucho que insistir. En primer término, los latinoamericanos debemos agruparnos para tener una causa común, pero la causa común no es defender el pasado, es pelear por el porvenir, el pasado fue.

Necesitamos aclararnos la cabeza. No podemos seguir consumiendo la literatura CNN, que se olvida de Libia y se acuerda de Venezuela porque le conviene y no nos dicen una palabra, no.

Compañeros, pero este es el papel del conocimiento y la cultura. No se puede construir una sociedad mejor con capataces y albañiles peores. Estamos educados para construir capitalismo y adentro de nuestro valores internos funciona el capitalismo muchas veces, casi inconscientemente y es mucho más fácil cambiar una realidad material que una realidad cultural. Acá hay una larga batalla en el campo de las ideas y en el campo de los valores y no sólo vale con el discurso, hay que levantar la bandera del compromiso real y tajante. No creo en la aventura individual si no se construye el ser colectivo y se tiene la paciencia de la construcción colectiva para multiplicar las fuerzas que sumen. Los escalones que tenemos por delante, el espejismo de salvación de carácter individualista es una forma de concederle terreno al adversario sin pelearlo. Las batallas se pueden perder porque son superiores, pero se pueden perder porque no te organizas para darlas y esta es una larguísima batallas cultural. Porque hace 30 años pensaba que era con el capitalismo, es eso y es mucho más, es una batallas civilizatoria, es otra civilización.

Desde la prehistoria el hombre viene luchando y luchando por la igualdad y por la libertad, y progresó muchísimo, pero tuvo que afirmarse en el egoísmo. Esa es la historia que hemos vivido. Hay que luchar por la igualdad, por la libertad y por la fraternidad entre los hombres. No hemos salidos de la prehistoria, no hemos salido mientras precisemos  cuerpos armados, ejércitos e instrumentos de violencias. Seguimos viviendo en la prehistoria. Tenemos que fundar otra civilización y tiene que ser, no hija de un padecimiento, tiene que ser hija de una consciencia elaborada, construida en el ceno de nuestras universidades, de nuestros pensamientos, de nuestras calles, pero para que aquello sea posible necesitamos masificar la cultura, el conocimiento y multiplicar los medios materiales para que sea posible. Tengan paciencia y tesón, por favor, tienen que seguir multiplicando la riqueza para que la riqueza pague el presupuesto creciente que necesita la masificación de las universidades y el conocimiento. Por un lado déjense de explotar por el capitalismo, pero exploten el capitalismo para sacarle recursos, para poder preparar un mundo mejor, porque hemos aprendido con derrota mucho.

No se puede cambiar la realidad por decreto por acto de voluntarismo cuando no sabemos gestionar. Toda la complicación que tiene el mundo económico es producto de los 200 años de culto al egoísmo, y éste ha educado y ha formado una gerencia de carácter capitalista que no se puede superar por decreto o por buena voluntad. Hay que soñar, soñar en grande, pero con los pies bien en la tierra, construir una nueva inteligencia. Utilizar la fraternidad como motor todavía no es posible, porque el motor de cada cual es lo que me dan hoy, por eso salgo a trabajar y para eso necesitamos una humanidad que no tenemos compañeros. Una cosa es soñar con el sueño juvenil y otra cosa es dedicar la vida entera a servir al sueño de nuestra juventud comprendiendo la profundidad que tiene un desafío de superar una sociedad de clases sociales.

Pero créanme, sobre todo muchachos, recuerden que hubo un mundo rebelde en el mundo rico. En la época antes del rock, aquellos movimientos un poco desarrapados, medios anarquistas que se movían, terminaron haciendo revistas que se vendían en grandes tiendas, domesticando la rebeldía, no. Hay una rebeldía que hay que encuadrar en las leyes de la vida, de la humanidad, de la lucha, de un mundo sereno y colectivo, que construyan nuestros pasos colectivos. Sométanse a la opinión de la mayoría aunque no estén a veces de acuerdo, porque se necesitan corrientes colectivas y para construir corrientes colectivas hay que tener a veces la humildad de agachar la cabeza y seguir, porque el colectivo decidió tal cosa, porque cuando luchamos de forma individual no somos otra cosa que una hoja al viento. Hoy hay instrumentos.

Pero le quiero transmitir a los jóvenes, la vida es hermosa. La vida es hermosa cuando uno la vive con una pasión de carácter superior y no te la pueden afanar. La vivís porque tomaste un mundo del cual sos responsable y esa es la marca de tu libertad. La otra, puedes terminar jubilado de trabajar para una multinacional decente, un veterano respetable (se ríe).

Por eso defiendo la militancia política como una opción de vida, no es un momento de un rato que vivimos, no, no, es la batalla por la construcción de las luchas colectivas. ¿Por qué? porque el hombre es gregario, porque el hombre no puede vivir solo, porque no se puede vivir sin sociedad, porque hay que luchar por la mejora de la sociedad, porque eso somos, porque no somos felinos, porque dichoso el tiempo en que lo mío y lo tuyo no nos separa.

Hemos progresado enormemente materialmente, pero nos hemos alejado por el camino de la fraternidad cuando el hombre vivía en función del grupo social, de la familia, de los seres queridos. El individualismo en el mundo del egoísmo nos permitió crear esta civilización portentosa, pero también nos hemos asumido una pena prehistórica porque nos hemos tenido que amputar lo mejor de nosotros mismo, que está en las entrañas. No podemos pretender ser araucanos y volver atrás, eso no, eso no es utopismo, es arcaísmo. No se vive de la nostalgia, la nostalgia es hermosa, pero la vida es porvenir, pero hay que aprender del pasado. Por esto el problema es de carácter político pero de alta política.

Estamos agrediendo la naturaleza, hay un conjunto de medidas, pero ¿quién se va a hacer cargo de ese continente de bolsas de plástico que se está armando en el Pacífico que es más grande ya que Europa? ¿quién se hace cargo de semejante basurero? La humanidad tiene que hacerse cargo.

Hay un montón de cosas comunes. Hasta cuándo vamos a ver intercambios con una moneda mentirosa sujeta a un puñado de banqueros, un dólar que te lo agrandan, te lo achican. Compañeros, este no es un problema de Chile o del Uruguay, este es un problema de toda la humanidad. Hay que empezar a luchar para que la humanidad se de cuenta.

Nosotros hemos hecho algunos disparates. Cuando yo llegué al gobierno me ofrecieron del otro lado, del lado de Brasil, poner una usina para generar energía eléctrica. La iban a hacer con carbonilla, nosotros dijimos no, con carbono no. China inaugura una central todos los meses, nosotros caímos hasta en el ridículo ¿por qué?, porque las decisiones tienen que ser mundiales. Hay que empezar: -no China, China no puede hacer esto y Estados Unidos, no puede hacer lo otro- y si lo hace tiene que pagar esto y esto y esto. ¿Y que no lo podemos lograr? No lo podemos lograr si no lo pensamos, pero hay que empezar a levantar, porque si no ningún país puede lograr la apuesta que tenemos por delante.

Hemos generado desastres que tienen tal magnitud. La subida del mar. Hay islas que ya están pensando en cómo se van a mudar ¿cómo arreglamos esto? ¿cómo vamos a arreglar lo que está pasando con la meseta del Tíbet? y sabemos por qué pasa eso, porque cada ser humano tiene que tener un auto ¿Verdad?

Como verán, sobran elementos. El mundo no tiene gobernanza. Hacemos jornadas de presidentes para nada, para hablar de las cadenas hoteleras. Yo probablemente vaya a esos eventos, pero voy a hablar de esto, de la falta de una agenda mundial que nos empiece a organizar la cabeza. No tenemos que dar cuenta que hay problemas de carácter mundial que tienen que determinar la suerte de los pueblos.

Los fenómenos de integración de la humanidad se dieron siempre con bota militar ¿Qué fue lo de Roma sino una gigantesca integración? Valía la pena morir dentro del Imperio Romano que esta afuera. ¿Qué fue la historia de China, qué fue el helenismo, qué fue…? No podemos depender de una bota militar que nos unifique en decisiones de carácter mundial, tienen que ser acuerdos. Hay que poner la inteligencia a trabajar en ese sentido. Necesitamos acordar una lucha de carácter mundial, hay cosas que son determinantes para la vida en todos los rincones de la tierra.

Tengo cuadro años para gobernar y lo más importante es eso, el tema trascendente donde se empieza a jugar la suerte de la humanidad. Queda todo en un cúmulo de potencias preocupadas por el déficit fiscal y las prepotencias que pueden instalar y más nada. No es que no tengamos un gobierno mundial malo, es que es mucho peor, no tenemos nada, no tenemos más que una lucha despiadada de intereses. Entonces seguimos posponiendo las cosas que son importantes. Esto tiene que ver con los derechos humanos y no los vamos a dejar si no somos capaces de organizar el rumbo para donde va este mundo.

Perdónenme si pongo mucha pasión se me está escapando la vida. Tengo que terminar esto, pero lo que dije al principio: “vive como piensas o terminarás pensando como vives”, gracias.

*Chaupiones: zapatillas, tenis, zapatos deportivos.
**Gurises: expresión uruguaya para referirse a los niños.

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2 comentarios en “Discurso de Pepe Mujica en Chile”

  1. muy bueno, la sencillez y el mensaje de Mujica nos hace darnos cuenta que la vida debemos caminarla, militarla, amarla, dar una vuelta de tuerca en lo “importante” y ser más felices. También nos señala que el mundo debe cambiarse entre todos, que ya no podemos seguir pensando tan estrechamente, y que hay que liberarse de ataduras estupidas para contribuir en la construcción de un mundo mejor.

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