Los vicios del pueblo

Los vicios del pueblo

Texto de Luis E. Recabarren S.

(A propósito de los artículos publicados en este diario los días 20, 22 y 24 de mayo último).

I
¡Inocentes! ¡incautos! Es la expresión que ha surgido de mis labios al leer esos artículos. Pues no otra cosa merece que se diga de su autor, al ver la candidez con que invita o incita a las autoridades para reprimir los vicios.
Que un diario obrero haga propaganda para combatir los vicios que degeneran y esclavizan al pueblo… es natural, porque esa debe ser la misión de todo periódico que diga defender al pueblo. Pero que un diario obrero en donde se supone redactores con algún conocimiento de lo que es el ambiente social actual se limite a constatar el vicio y en seguida como único remedio llame a la autoridad a corregirlo… ¡es un colmo! Sería mejor que llamara a prostitutas y rufianes a combatir el alcoholismo y el juego y viceversa!

No sabemos que las autoridades, salvo muy escasísimas excepciones, son rufianes y grompiers? ¡ ¡ ¡Inocentes! ¡incautos! vuelvo a repetir. El día que no hubiere borrachos inveterados adonde irían a buscar las autoridades judiciales esa “rentita” que mensualmente les queda por los derechos de secretaría que se cobra a los que pagan la multa que impuso la ley de alcoholes? ¿adonde irían las autoridades policiales a buscar esa “rentita” que les proporciona 1° el “allanamiento” a todos los bolsillos que se le hace a cada borracho y 2o la sisa que se saca a cada negocio que viola la ley de alcoholes?

¿No vemos que para incrementar sus rentas las autoridades, desde el infeliz guardián a la más alta autoridad, abusan con la ley de alcoholes, arrastrando a la prisión no sólo al borracho,sino que al que lleva olor a licor? Pero no son solamente las autoridades quienes tienen interés en el desarrollo de los vicios. Nuestros grandes magnates, dueños de inmensas haciendas, todos aquellos grandes capitalistas fabricantes de licores ¿qué harían con todo el licor que producen sino hubieran bastantes borrachos?

¿Qué somos ciegos para ver que la llamada propaganda burguesa contra el alcoholismo no es otra cosa que una mistificación para engañar incautos (como los redactores de La Voz del Obrero), que queda descubierta cuando en la prensa, en la cámara y en otras partes los burgueses hablan de la necesidad de proteger y desarrollar la industria vinícola como una fuente de riqueza nacional?
Las marcas de Vinos: Cruchaga, Tocornal, Errázurriz, Subercaseaux, Concha y Toro, Sanfuentes, etc., que venden vinos finos y ordinarios ¿no representan acaso los nombres de nuestros gobernantes y legisladores?

Si no hubieran borrachos ¿a costa de quiénes mantendrían sus fortunas, su posición y sus puestos en el gobierno, en el congreso y en los municipios?
El alcoholismo y el juego, o sea la taberna y el garito, desempeñan en la política un papel decisivo muy importante y que es la única fuente de vida política de nuestra burguesía capitalista y gobernante a la vez. No es un misterio para nadie que los partidos históricos de la burguesía, apartando a media docena de burguesotes y aburguesados, no tienen base electoral en el pueblo y que para poder triunfar sobre los candidatos del pueblo honrado han de recurrir al cohecho corruptor que envilece a vendido y comprador.

¿Y en que parte, adonde van los burgueses a reclutar el desgraciado carneraje que se vende en cada campaña electoral? ¿Irán a comprar electores ante la gente sana y sin vicios? Naturalmente que no: tienen, pues, que estimular y mantener los vicios y la corrupción, porque es en los garitos, tabernas y prostíbulos donde se recluta el “noble” ejército de los partidos burgueses que es conducido a las urnas electorales a dar el triunfo a los señoritos, cuyo pedestal social, económico y político lo constituyen las hordas de desgraciados a quiénes mantienen en el vicio.

¿Queréis más honor para nuestra burguesía? Cuando pedís a las autoridades la represión de los vicios, pedís su muerte como clase privilegiada y ellos que bien lo saben se ríen de vosotros.
¿Queréis combatir el alcoholismo y demás vicios que envilecen a la clase trabajadora? ¿Qué no veis que los capitalistas mismos estimulan los vicios, porque es entre los viciosos y degenerados donde recluta el carneraje que impide toda obra emancipadora, social, económica o política del proletariado honrado?

¡Incautos! ¡Inocentes! Pero sanos de corazón. Queréis combatir una plaga y no sabéis cómo. Como decía al principio, antes de llamar a las autoridades burguesas a combatir, a demoler una plaga que es su pedestal y su suerte, llamad mejor a prostitutas, rufianes, grompiers y taberneros a combatir el alcoholismo. Quizás encontraríais mejor acogida.
Solamente a almas ingenuas, incapaces del vicio se les puede ocurrir llamar a los viciosos y a los que viven del vicio a combatir esa plaga. Repito: Si las autoridades policiales se crean una renta con la contribución que imponen a garitos, tabernas y prostíbulos; si la autoridad judicial se crea otra renta con el derecho de las multas; si la autoridad municipal percibe las multas, los burgueses fabricantes, transportadores y comerciantes tienen su mejor fuente de riqueza en el alcoholismo ¿será a ellos a quienes debéis pedir la represión del alcoholismo? En el siguiente artículo responderé a esta respuesta.

Cárcel de Los Andes.
La Voz del Obrero. Taltal, 2/julio/1909.

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