Cocuyo

Cocuyo

No siempre sirven las flores, a veces la conquista se debe hacer con el sable. Hay que deshojar cada maleza del pasado que se pueda atravesar. A veces la tierra necesita ser abonada con sangre para que de ese contacto bermejo, se preñe y haga parir una vez y por todas aquel follaje, aquella nervazón, donde uno pueda mezclase tímida u osadamente y ser parte de la orgía.

Te pienso con el corazón, con las manos, pero de mi cabeza, nada, ella vuela por las costas de una playa que cada vez se aleja más de tu isla, tu “invención de Morel”.

Por ello esta noche no queda otra cosa que designar como responsables para el amor a mis manos, quienes no harán más que atraparte como a un insecto; encerrarte en una vasija para que alumbres cual cocuyo. Verde debes alumbrar porque así han sido tus noches nobles, aquellas en que quisiste jugar al trapecio con mis sábanas y hacer equilibrio sobre mi rodilla izquierda.

Cocuyo: Al final demandaré de ti sólo aquel ósculo bañado en curare, veneno que saborearé con voluptuosidad, porque la muerte sabe a algo más exquisito que el misterio, cuando me asecha desde tus labios.

 Mauricio Leandro

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Un comentario en “Cocuyo”

  1. Me gusto bastante, sobre todo lo de la conquista. Que debe hacerse empuñando el machete, es decir, pasar a la ofensiva y conquistar todo lo que se ha planificado conquistar,.

    P.       Mauricio Osorio

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