Un regalo de Aleida Guevara

Aleida Guevara

El 3 de mayo del 2013, Aleida Guevara compartió un conversatorio con alumnos de la Universidad de Chile en el auditorio Jorge Müller del Instituto de la Comunicación e Imagen. La hija mayor del segundo matrimonio de Ernesto Guevara de la Serna (Che), asistió a esta sala a presentar cuatro títulos de obras escritas por sus padres. Tres libros del Che, “Notas de viajes” sobre su recorrido con Antonio Granados, “Otra vez” sobre su segundo viaje por el continente y “Justicia global” con tres importantes discursos del guerrillero; por último el libro “Evocación” escrito por su madre, Aleida March, que relata el amor que hubo entre Ernesto y ella.

Yo estaba preparado para otra cosa. Iba a escuchar una presentación de cuatro libros, se harían dos preguntas y todos nos iríamos a la casa diciendo: “conocí a la hija del Che”, pero todo eso está lejos de lo que realmente nos pasó a muchos en ese auditorio. Aleida impregnó aquel lugar con un sentimiento, prendió fuego como horno en nuestros corazones, salimos más convencidos de que la lucha es justa, cierta y posible. No fue una ocasión para nuestro ego y sentirnos felices de conocer a alguien renombrado, fue un instante de desprendimiento, de humanismo, de impacto (por lo menos para mí).

Lo único lamentable, es que esperé una sala repleta, un auditorio con gente agolpándose en la puerta. Más de una camiseta del Che he visto pasearse por el campus, hay murales y canciones que hablan de su presencia, pero a la hora de conocer su sangre, no muchos asistieron. Aleida es una revolucionaria que siguió los pasos de su padre, sin haber obtenido como herencia de él más que el amor y su ejemplo, pero nada material.

Al salir de la sala me encontré con algunos hiperrevolucionarios que me dijeron: “Ah, total, era la hija del Che y la mina viaja acostada de la fama de su padre”. Nada más falso, la ignorancia abunda como un gas en los universitarios “que lo saben todo”. Tenían que haber estado allí, tenían que haber escuchado a la pediatra, a la doctora cubana, a la revolucionaria internacionalista, no a la hija del Che, pero se lo perdieron, necios.

De todas formas, sé que hay buenos corazones, que por cuestión de clases, horarios, citas con el médico, o simplemente porque no se enteraron, no pudieron asistir a este hermoso encuentro, por ello he decidido transcribir la mayor parte de su intervención, para que el eco de las palabras de Aleida, no quede sólo en los “afortunados” que compartimos y conversamos con ella. Aquí les dejo la transcripción del discurso que grabé y ahora comparto con ustedes.

Palabras de Aleida Guevara March
“…el Che era un muchacho joven, que ya a los 17 años estaba haciendo un diccionario filosófico y además, fíjense, ese diccionario filosófico no lo termino realmente nunca, porque siempre agregó algo nuevo. Esto significa que siempre tenemos capacidad de aprender, eso sí, tenemos que tener nuestra mente muy abierta.

A veces los estudiantes universitarios cuando terminan y se gradúan piensan que se las saben todas. Error garrafal, ahí empezamos a aprender algo. Los médicos que sólo de medicina saben, ni de medicina saben ,y es verdad, porque nos hace falta la cultura general, nos hace falta entender lo que está pasando a nuestro alrededor. Por tanto es necesario leer mucho, un hábito que se va perdiendo con el tiempo. La Internet, la televisión, el cine, todo eso va desplazando los libros y eso es un problema serio porque en los libros está acumulado el saber de la humanidad …”

“Los países de nuestra América, que tienen el privilegio de tener culturas autóctonas, son incapaces de darse cuenta de la importancia que tienen estas poblaciones indígenas para nosotros, las subestimamos muchas veces.

Uno se gradúa como médico y va a una población indígena, como me ha pasado a mí, y claro, ¡llego yo médico, voy a ayudar, soy solidaria, soy Teresa de Calcuta!… ¡ah!, cuando llego ahí y escucho las cosas, aprendo, pero aprendo muchísimo. Yo aprendí con una mujer guayú, por ejemplo a ser mejor profesional de la salud, porque esa mujer guayú se negaba a ser atendida por un médico blanco y le preguntamos por qué, por qué se negaba. Ella dijo: ‘no entiendo qué importancia tiene para este médico blanco mi nombre, mi apellido, mi edad, mi dirección, si a mí me duele otra cosa’. A partir de ese momento, cada vez que alguien entra a mi consulta yo le pregunto en qué le puedo ser útil, cómo puedo ayudarlo y después, si me acuerdo nombre, apellido dirección y toda la cosa estadística.

La vida del joven Ernesto está llena de aprendizajes como estos. Por ejemplo, en este primer libro “Nota de viaje”, en el que se basó la película de Walter Salles “Diarios de motocicleta”, está escrito por un hombre de 23 años. Yo siempre cuento que lo empecé a leer cuando era un manuscrito, tenía 16 años cuando mi madre me lo dio sin decirme quién lo había escrito y comenzando a leerlo me enamoré del joven ese medio loco, aventurero…, después me di cuenta que ¡era mi papá!, así que tuve que bajarme los humos, pero inicialmente sí, me enamoré, porque es un joven que empieza a contar y a narrar con una frescura extraordinaria qué es lo que está viendo por nuestra patria grande.

Uno de los primeros lugares que llega fuera de la Argentina es precisamente Chile. Se encuentra con indígenas acá, cosa especial, porque saben que Argentina en los años 40, 50 ya había perdido prácticamente su identidad, tenía mucha influencia europea dentro de su propia cultura. Chile todavía mantiene su cultura, sus raíces autóctonas y él logra ver las diferencias, él logra conocer desde adentro esta población. Fue también a las minas, vio la explotación indiscriminada a los hombres y se rebela contra eso.

La película y el libro nos dejan algo muy especial. Los jóvenes casi siempre son capaces de ver las cosas desagradables, las cosas que están mal hechas y protestar contra ello, pero desgraciadamente, cuando van tomando ciertos añitos, cuando se van acomodando en la vida, se les va olvidando que esas cosas malas siguen existiendo y ese hombre joven nos dice no es suficiente diagnosticar lo que está malo, hay que solucionarlo, hay que solucionar estos problemas aunque te cueste la propia vida. Si soñamos, no podemos decirle a otra persona que haga realidad nuestro sueño, tenemos que ser capaces de hacerlo nosotros mismos.

Ernesto Guevara va creciendo en este viaje por nuestra América. Él dice, al inicio del libro, que el que escribe esas notas ya no es el mismo, es otra persona, porque ese viaje por nuestra América lo ha transformado más de lo que él creía. Aquí hay cosas súper divertidas de un joven que no teme decir lo que piensa y que es honesto, honesto hasta un momento que ésta que está aquí, que es la hija pasa vergüenza ajena. A cualquiera de ustedes se les ha ido un pedito alguna vez y lo han disimulado, pero son incapaces de decir ‘yo me he tirado un pedo’. Bueno, mi papá escribe que una noche, que estaban en casa de unos alemanes que le habían dado albergue y esa noche a mi papá le entra un dolor de barriga tremendo. No había agua, pero le da pena dejarle un mal recuerdo a los alemanes. Entonces, ¿qué se le ocurre al señorito?, bajarse los calzones, asomar el fondillo por una ventana y hacer sus necesidades, pero eso lo escribe, tiene la desfachatez de contar eso. Al otro día, por la mañana, se asoma para ver dónde ha dejado el recuerdo, resulta que arriba de una mesa donde los pobres alemanes secaban los higos. Tuvo que Salir echando, corriendo de ahí…”

“Ya desde esta edad, este hombre no sabe mentir, es muy honesto, totalmente honesto en todo lo que hace y piensa.

El libro “Otra vez” es un segundo viaje por nuestra América. Ya está graduado de médico, se ha graduado en la universidad de Buenos Aires en 1953 y empieza a buscar otra situación. Ya no es el mismo joven que salió antes a conocer, con un poco de aventura, no. Ahora va buscando proyectos sociales importantes por nuestra América que lo hagan comprometerse, que lo hagan sentirse parte de ese proyecto. Así llegó a Bolivia, ve que hay un proceso revolucionario que no lo convence mucho y él sigue su camino y llega a Guatemala. Cuando llega a Guatemala hay una Revolución que ha hecho una reforma agraria profunda, pero pecado mortal: ha tocado los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica. Son invadidos, se acaba bruscamente ese proceso revolucionario y mi papá es deportado a México. Llega a México y conoce a un grupo de cubanos, entre ellos, por primera vez a Raúl Castro y esa noche Raúl se lo presenta a Fidel y conversan. Al otro día, ya mi papá es el médico de la expedición del Granma, la expedición que llevará a ese grupo de jóvenes a Cuba…”

“En ese momento se les ocurre salir para Cuba a 82 expedicionarios en un yatecito que sería, a lo sumo, para 8 personas, es una locura, pero llegaron a Cuba y comienza así un proceso revolucionario que es más bien la continuidad de un proceso de lucha que el pueblo cubano ha mantenido por más de 100 años…”

“(Antes de salir a Cuba) en México, todos son tomados presos por una delegación y ¿qué dice Fidel?: ‘ninguno puede decir su afiliación política’. ¿Qué hizo mi papá? No solamente dijo que era comunista, sino que se puso a discutir con el esbirro de la cárcel sobre la personalidad de Stalin. Resultado: todos los compañeros son liberados, excepto mi papá, pero Fidel no se marcha a Cuba con sus compañeros hasta obtener a libertad de mi padre y eso marcó el inicio de una amistad indestructible. Esas cosas me las contó Fidel una noche, que yo le pregunté, yo le digo a Fidel tío: -A ver tío, cuéntame alguna de las veces que tú has discutido con mi papá.- Me cuenta esto y me dice ‘cuando voy a discutir con él porque está preso, porque estuvo hablando de más, me doy cuenta que tú papá, simplemente no sabe mentir, ni aunque le vaya la vida en ello sabe mentir. Entonces, qué voy a discutir con él hija, hay que aceptarlo como es y punto’…”

Che Guevara“Este hombre comienza a trabajar junto a nuestro pueblo en condiciones muy difíciles. En 1960, inicios del 59, comienza el proceso revolucionario como tal, el triunfo armado, pero ahí viene un montón de conflictos, un montón de problemas. Uno de los más graves, es el bloqueo económico que Estados Unidos implanta a Cuba en los primeros momentos.

¿Por qué nos implanta un bloqueo económico? Por algo muy sencillo. Cuba demuestra que para poder cambiar su realidad, para poder hacer educación totalmente gratuita, que las universidades se abran a los campesinos, a los obreros, a los indios, a los mestizos, necesitamos dinero, el Estado necesita dinero y quién nos lo va a dar. Nadie se preocupa porque un pueblo pueda aumentar su nivel escolar, no es negocio para las grandes potencias. Cuando un pueblo es culto, entonces comienza a ser libre de verdad, porque nadie lo utiliza, nadie lo manipula, nadie lo engaña. Hace falta entonces, buen nivel de escolaridad, buen nivel cultural, pero hay que facilitarle al pueblo que pueda hacerlo, no por su poder económico, sino por su capacidad intelectual, hay que hacer gratuita la educación totalmente, desde la base hasta la cima, todo. ¿Cómo hacemos eso, un país subdesarrollado del Caribe? Lo único que podemos hacer es ser dueños de lo que producimos, lo poco que tenemos, lo poco que nos queda tras lo que arrasó la colonización y la neocolonización que sea en beneficio del pueblo cubano, que ninguna corporación extranjera se lo lleve para luego venir a vendernos el mismo producto que le damos pero más sofisticadamente elaborado (…) ¿Quién se afecta, qué intereses estamos afectando? Los de Estados Unidos de Norteamérica…”

“Nosotros somos el cuarto reservorio de níquel del mundo. El gobierno de Estados Unidos inicialmente comenzó la producción magnánima del níquel en Cuba, una fábrica espectacular, pero para que el níquel tenga un buen precio en el mercado tiene que tener un 98, 99% de pureza. Esa fábrica elaboraba el níquel con un 88, 86% de impureza. Nadie nos daba un buen precio por nuestro níquel, pero Estados Unidos nos lo compra totalmente, a bajo precio pero nos lo compraba, pero lo que se llevaba gratuitamente Estados Unidos era la impureza del níquel y la impureza del níquel es hierro y cobalto, negocio redondo: se llevaban el níquel a precio barato y además de regalo dos minerales más. Vino la nacionalización de la empresa y se afectó Estados Unidos de Norteamérica. Esta es una de las causas de ese bloque criminal que ha sometido a nuestro país, al bloqueo económico más largo en la historia de la humanidad…”

“(En el libro “Justicia social” que contiene tres discursos) uno lo hace en Argel que es un discurso polémico donde critica a la Unión Soviética directamente. Mucha gente empezó a decir que ese discurso provocó la división entre el Che y Fidel Castro: mentira, estaba de acuerdo perfectamente en lo que estaba diciendo (…) La Unión Soviética se negaba a apoyar a los movimientos de liberación nacional y Cuba demostraba que cada país, por pequeñito que sea, que se desprenda del imperialismo significa una base económica menos para sustentar al imperio mundial…”

“Después viene otro escrito en este libro que se llama “Crear dos, tres, muchos Vietnam”. ¿Vamos a hablar de vigencia del Che? Lean ese discurso, quítenle la palabra Vietnam, póngale la palabra Irak y es exactamente lo que estamos viviendo hoy.

¿Qué pretende el gobierno de Estados Unidos con esos ataques a esos pueblos, cuál es el objetivo? ¿Que tienen armas de exterminio nuclear? ¿Por qué son tan hipócritas? ¿Quién es el único gobierno que ha usado armas de exterminio masivo contra otro pueblo? El único es Estados Unidos de Norteamérica en Hiroshima y Nagasaki. Son los únicos que han usado bombas atómicas en este mundo. ¿Por qué no empiezan ellos a quitarse esas bombas atómicas? ¿Cómo les vas a exigir a otros pueblos que no tengan armas si tú las usas para aplastar a la humanidad? ¿Quién les dio el derecho a tenerlas? ¿Cómo les exigen a los demás que no las tengan? Eso se llama hipocresía y prepotencia (…) ¿Cuánto consumo Estados Unidos en armas anualmente? Más de 400 mil millones de dólares. La mitad de ese dinerito, tendríamos ¡¿qué universidades gratuitas?!, tendríamos de todo al servicio del pueblo y ellos lo gastan en armamento…”

“Una de las cosas más importantes de este momento es la información adecuada. La responsabilidad de aquellos hombres que estudien y que comiencen una profesión para informar a su pueblo. No pueden convertirse en papagayos, en repetidores de lo que las grandes transnacionales de la noticia nos imponen. Por lo menos hay que investigar la noticia, por lo menos hay que ver hasta qué punto son reales esas noticias…”

“Hay otro escrito, para mí muy hermoso, que es “El socialismo y el hombre en Cuba”. Aquí aparece el concepto de hombre nuevo. Nunca esperen que el hombre nuevo sea un producto acabado, ahí lo explica claramente. Si estamos tratando de cambiar la sociedad, si estamos tratando de mejorar la sociedad, esa sociedad nunca llega a ser perfecta, siempre el ser humano va a necesitar mucho más, pero quiénes pueden transformarla, quiénes pueden seguir mejorándola, ese mismo ser humano que se va perfeccionando a sí mismo y que va viendo que puede hacer mucho más por los demás, que es mucho más solidario, que es mucho más humano, que es mucho más comprensivo, que es mucho más respetuoso con otros seres humanos para ser solidario para buscar unidad, porque solamente en la unidad de nuestros pueblos tenemos fuerza suficiente para cambiar nuestras realidades…”

Che Guevara Korda“Por último está este libro escrito por mi mamá, que quizás viene a completar esa imagen de hombre. Siempre ven a un hombre fuerte, distante, esa imagen de Korda, por ejemplo, que es una imagen que ha recorrido el mundo, que es impresionante como foto. A mí no me gusta personalmente, porque yo recuerdo a mi papá de otra manera (…) A mí me gusta más las imágenes de mi papá en el trabajo voluntario, sucio, tomando agua en lata, el hombre cotidiano que hace que tengamos más conciencia social y que podamos seguir trabajando en Cuba para perfeccionar nuestra propia sociedad.

Ahí viene entonces la parte más humana del Che, es decir, el hombre que se enamora, el hombre que también se equivoca, el hombre que de todas formas nos marca un reto también en eso. Es un hombre muy fiel, muy honesto, es un hombre que sabe amar. Yo les recomiendo que lo lean. Van a disfrutar mucho de esa historia de amor y van a completar la imagen de este hombre que muchas veces es manipulado por intereses foráneos, pero que llega a nosotros con una gran fuerza, porque siempre muy coherente, dijo lo que pensaba, hizo siempre lo que decía, nunca le pidió a nadie que hiciera algo que no fuera capaz de hacer él primero, guió siempre con su ejemplo. Él decía: ‘es más fácil hacerte seguir, que no tener que empujar’ y piensen en eso para que vean qué realidad (…) Acuérdense de un verso que escribió José Martí hace muchos años que se llama “A yugo y estrella”. Él dice que hay dos maneras de vivir: una como un simple buey, un animal de carga, bajas la cabeza, aceptas las órdenes y por lo tanto, claro, vas a tener paja caliente, vas a tener quizás un techo, alimento, pero vas a seguir siendo un animal de carga y en animal tristemente te vas a convertir; el otros, es el que se ciñe a la estrella, pero la estrella ilumina y a veces también mata y esa estrella tienen tanta luz, irradia tanta luz que muchas veces los hombre le tiene miedo y te dejan solo, también es verdad, pero tendrás que decidir si convertirte en un animal de cargar o en un ser humano capaz de vivir, capaz de crear, capaz de luchar por lo que crees que es justo, es una decisión personal…”

Una respuesta sobre el libro Evocación

“Mi mamá es de origen campesino y las personas de origen campesino son gente muy reservada, muy cuidadosas de su intimidad y mi mamá no salió de esa educación…”

“Durante muchos años nunca tuve la imagen de un beso entre mi mamá y mi papá, eso nunca pasó frente a mi cara, porque ella cuidaba mucho su intimidad. Cuando mi papá muere ella pierde a su primer novio, su primer amante, el padre de sus hijos, su compañero, su guía, su maestro, todo, de pronto perdió todo. Pero quedábamos cuatro pedacitos de carne, como dice mi papá, que era de ellos dos, del amor tan grande entre ellos dos y ella por eso tiene que seguir viviendo, pero le costó mucho trabajo.

Mi mamá, por ejemplo, cuando yo era pequeñita, tengo el recuerdo de que mi abuela peleaba cuando nos veía el fin de semana. Mi mamá se acostaba en la cama y los cuatro íbamos llegando a la cama y nos acostábamos paralelos a ella (…) Mi abuela entraba y decía: ‘¡Ahí está la puerca echada, parece una chancha!’ y jugábamos a las almohadas… Cuando murió mi papá, no hubo nunca más nada de eso. Fue muy duro para ella, fue muy difícil. Yo era una niña muy pequeña, tenía 7 años, cumplí 7 años al mes de muerto mi papá. Imagínate tú lo difícil que era para mí entender por qué mi mamá ya no sonreía, por qué mi mamá ya no podía reír a carcajadas como lo hacía siempre, es muy difícil para un niño entender esas cosas…”

“De mi papá se nos mostraba quién era, pero de esa parte de la intimidad de un hombre y una mujer, mamá nunca lo comentaba, primero porque es su manera de ser y segundo porque yo me di cuenta que ella tuvo que poner un dique, tuvo que congelar el tiempo para poder seguir viviendo, fue muy dura su pérdida.

Tú lees ese libro, yo que conozco la realidad, tú que la conoces, lees el libro y vas a llorar, nosotros le decimos “la cebolla” al libro porque es que lloras, no puedes evitarlo…”

“Yo sabía que ellos se amaban extraordinariamente, pero no es lo mismo saberlo, porque has leído alguna carta, has leído algún poema. El libro te lo demuestra en cada pedacito de libro, en cada párrafo, en cada letra está escrito ese amor de verdad. Fue un regalo tremendo.

Había cosas que ella nunca me había contado. Mi mamá llega con él a “la Cabaña”, que es uno de los comandos militares más grandes que hay en América Latina (…) Él toma “la Cabaña” que estaba ocupada por el Ejército de Batista, sin disparar un tiro, la gente se rindió tranquilamente.

A los días de estar allí, y ella lo narra, mi papá se le aparece desnudo en pelota a mi mamá en el cuarto. Imagínate tú, mi mamá cuando lo vio así, le dijo: ‘¿Y usted qué hace?’ y él le dice: ‘¿Qué tú crees?’. Mi mamá pensaba que él era muy viejo para ella, lo veía muy mayor y se llevan poquitos años, no te puedo decir los años porque si no mi mamá me mata a mí, pero ella lo veía muy mayor. Eso ella lo describe en ese libro. Yo me quedé fría en mi pieza cuando lo leí aquello porque ¡son mis papás! (se ríe)… Eso fue fantástico de verdad, fue fantástico para mí. Yo siempre he dicho que si hoy soy una mujer socialmente útil se lo debo a ella, no por ser hija del Che yo soy mejor o peor persona. Yo hoy puedo ser útil a mi pueblo, porque mi madre me educó, por supuesto, en los principios de mi  padre, pero me educó junto a mi pueblo, exigiéndome lo que se le exige a cualquier niña, mujer, joven en mi país y yo lo hice. Yo viví con mi gente todo el tiempo y por eso los defiendo a ultranza, a mí no hay quien me toque a mi gente, porque soy como un tigre…”

“Un país del tercer mundo, como nosotros, que teníamos una mortalidad de 60 por mil nacidos vivos, hoy tenemos una mortalidad infantil de 4,5 por mil nacidos vivos, la tenemos más baja que Estados Unidos de Norteamérica, más baja que un montón de países en Europa (…) Un país que tenía un 33% de analfabetismo total, hoy tenemos 33 mil profesionales de la salud trabajando junto al pueblo de Venezuela y tenemos dos mil médicos en Bolivia y tenemos montones de médicos en África y Asia ayudando a otros pueblos y cómo lo hemos logrado, por ese proceso, por esa Revolución…”

Foto de Aleida Guevara: Daniel Miranda
Foto del Che Guevara 1: Desconocido
Foto del Che Guevara 2: Alberto Korda

Anuncios

2 pensamientos en “Un regalo de Aleida Guevara”

  1. Que maravilloso yo a Aleida la admiro desde hace un año, es mi inspiración, me llena el alma cuando la escucho, solo una vez pude escucharla directamente en Ecuador, quisiera conocerla y hablar con ella, seguro lloro, que alegría, mi ejemplo a seguir, mujer luchadora, revolucionaria, sencilla, clara, coherente, humana, y socialista como yo.

  2. Yo no pude asistir, los viernes en la mañana voy a la carcel de mujeres de san joaquin, tenìa dos opciones ver a Aleída o ir para allà, enserio que no sabìa que hacer, preferí el compromiso, a las mujeres, a mis amigas de los viernes y en las cuales pienso en la semana, Era nla mejor manera de honrar la visita de Aleida, gracias por la transcripcion!! nos vemos compa!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s