Era jugando, ahora despierta

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Puedo jugar un poquito y decirle, “hasta ahí na’ más”, pero es jodiendo.  Porque en este momento histórico, ya es imposible despojarme de la sensación que ha dejado en mi pecho aquel mar que se vertía como una ola pequeña; aquel mar que reposaba su testa sobre mis costillas y se movía al ritmo del choque respiratorio entre ella y yo.

Podría hacerme el duro y decirle, “vete brujita ya”, pero es mentira. Porque ya está tatuado permanentemente sobre mi recuerdo la enredadera de sus cabellos, reos de mis dedos, atrapados en la prisión de mi brazo, cumpliendo la sempiterna condena de iluminarnos con el placer que reflejaba Subiela y Gutiérrez Alea.

Me hice el fuerte aquella vez y le dije que se fuera, pero era jugando. Porque pensé que se iría hasta la vuelta de la esquina, se escondería por unos días bajo la cordillera, del otro lado, y al paso de unas horas volveríamos a sonreír sobre nuestra dicha. Pensé que volveríamos a la rutina de romper la rutina; a la de los viajes arrebatados, los parques, las fotografías.

No será fácil decirle a mi pequeño habitante, que no era jugando. Y cómo decirlo si ni yo mismo creo esta nostalgia invisible, insípida. No brota la tristeza, sólo vibra la incertidumbre, como un impacto indescriptible de decir, “a ella no la conozco”.

Jamás supe su indiferencia, quizás su coquetería, pero no conozco ese tono de, “bien por ti”.

Era jugando: Ahora despiértame con el beso de ayer. Calienta mi sonrisa matutina con un café y búrlate del volcán que rugió y te desveló más de una vez. Dime que te gusta de mí, aquello que hasta yo mismo desprecio. Pellízcame con tu perfil y déjame besarte tu rostro dormido, enamorado.  Si nada de ello me despierta, grítame, golpéame, sacúdeme, lánzame un cubo de agua helada y si aún esta vida sigue siendo una absurda pesadilla en tercera dimensión, regálale a mi cuerpo en estado onírico la muerte. No será como la de Dalton, no será una traición.

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Un comentario en “Era jugando, ahora despierta”

  1. Me imagino que no es fcil por lo que estas pasando.

    No es fcil, sobretodo cuando algo que te sucede se refiere a los sentimientos.

    Pero los golpes dejan enseanzas. Lo importante es reflexionar, pensar antes de decir algo, las palabras pueden ser aveces dulces poemas para los odos de otra persona, pero en otras suelen ser balas imperceptibles que hieren aquello que nosotros no vemos en los dems, los sentimientos. Aveces las actuaciones se pueden disculpar y volver a tratar de rehacer, y las heridas cicatrizar, pero quien sufri la herida dificilmente olvidar a la persona que la hiri. Ojala haya sido jugando, y as se entienda. Ya que a esta altura a todos nos afecta. No hace mucho me preguntas que era Marie para m, y te deca, que para m era importante, porque s que para t lo era. De ah mi preocupacin por ella cuando aveces se iba tarde en la noche.

    Cuesta decir cosas en estos momentos. Ojala cuando llegues puedan conversar, siempre queda pendiente la ltima conversacin. Si se da, y espero que suceda, preprate para lo que vas a decir. Carios hijo, suerte y regresa pronto Besos, te quiere

    P.

    Mauricio Osorio

    ________________________________

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