La teleinvasión

En nuestros días, y hace ya medio siglo que los televisores ocupan un espacio primordial en la casa. La mayoría están en la sala, el comedor y hay quienes tienen una pequeñita pantalla en la cocina para entretenerse mientras mescla los condimentos del día.

La irrupción de los televisores en el hogar, han marcado la historia del siglo XX desde muchas lógicas y perspectivas, tanto en lo psicológico como en la interacción social entre los miembros del hogar.

Uno de los aspectos que más me llama la atención, es la aparición de los televisores en los dormitorios. Muchas veces estos se transforman en un integrante más de la relación, mezclándose con erotismo entre las parejas, pero también cumplen una función anticonceptiva, cuando simplemente son una máquina que nos distrae y nos hace olvidar nuestros deseos más atávicos.

Aquella maquinita que desprende colores y nos invita a la red que nos atrapa con sus millones de imágenes y sonidos, cumple un papel fundamental en muchas relaciones que han tomado la decisión de instalar la tele en el cuarto.

Cuando hablamos con aquellos que han recorrido más mundo (abuelos, bisabuelos y padres) hay algo que llama la atención y es el número de integrantes y su disminución cuantitativa a través de las generaciones y desde la aparición del televisor.

Son varios lo abuelos que cuando se inspiran y cuentan su historia, nos hablan de sus cinco, diez, quince, veinte hermanos; hecho que hoy difícilmente encontramos, acaso en aquellas casas de campo y donde aún no han instalado la televisión en el dormitorio.

¿Serán los monitos de colores, será el sonido estéreo o la cada vez más perfecta imagen High Definition la que envuelve al hombre y la mujer y los abstrae a un mundo sin sexo?

Sin ánimos de hacer un análisis sociológico, en mi opinión hasta en eso ha afectado el capitalismo, tan sencillo como decir que: ni el pene se nos para.

La explotación siempre ha existido y quizás antes fue peor, cuando los obreros no se organizaban. Lo que sucede hoy, es que luego de 8, 9 o 10 horas de trabajo, Pedro o Juan o Pável, no tienen tiempo para las caricias y es que luego del asqueroso vapor humano que los derretía como sauna en el metro, tal vez no quieran saber por un tiempo del calor de sus gordas, ni sentir ese aliento a mujer de casa sobre ellos, jadeando o gimiendo. Ellos preferirán tal vez, mejor, el sonido casi perfecto que emite la cachetada en la nalga de Jendelyn Nuñez cuando Kike Morandé se hace el canchero con las niñas del programa; ellos preferirán ver el número de la lotería, para saber si ese mismo, es el día para ser libres; ellos preferirán vivir el sueño de la tele, que la cruda realidad de nacer, hacer y procrear.

Mauricio Leandro

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4 pensamientos en “La teleinvasión”

  1. En mi opinion, la difusion de los televisores en los hogares entreno la difusion del modelo de vida occidental – es decir el de la familia nuclear (los padres y uno o dos hijos). Por eso la transicion demografica ha comenzado (o terminado) en todos los paises del mundo que de a poco van teniendo acceso a los medios de comunicacion manipulados por los paises occidentales capitalistas.
    Por eso no creo (o por lo menos espero) que la television haya completamente inhibido nuestros deseos y que por lo tanto la gente sigue teniendo una vida sexual pero que no implica procreacion.
    Sin embargo tambien creo que existe una cierta forma de alienacion del hombre por la television. En efecto, en ciertos casos la television puede entorpecernos al punto de hacernos creer que la vida esta en ella, lo que nos aleja de la realidad. De echo la tele procura vida, emociones, deseos, etc. mostrando sexo, violencia, dramas…
    Entonces, cuando alienacion por la tele y difusion del modelo occidental se mezclan, la situacion aparece como mas catastrofica aun del punto de vista de la natalidad.
    Pero, de otro punto de vista, la baja del indice de natalidad tambien es una consecuencia de la mejora de la condicion femenina. En efecto, las mujeres son capaces hoy en dia de decidir de cuantos y de cuando van a tener hijos. Osea que la disminucion del numero de hijos no tiene solo explicaciones y consecuencias negativas.
    Bueno, esto no le quita nada al hecho de que la tele sea una basura (me gusto tu punto de partida 😉 )
    En todo caso el debate sigue abierto !

    1. Me parece una crítica seria y atinada. El caso es que hay estudios donde aquellas personas que han decidido instalar la televisión en el dormitorio, disminuyen la actividad sexual a la mitad de aquellos que no tienen tele en este espacio del hogar. No lo digo yo, es un estudio realizado por psicólogos italianos. Acá dejo un link: http://hombresconestilo.com/curiosidades/la-tv-en-el-dormitorio-reduce-la-frecuencia-sexual_1434.html
      De todas formas, en el aspecto que tiene que ver con el número de integrantes de una familia, no tengo nada que decir. Es lo a lo que va tu crítica y es verdad, también tiene que ver con la posición de la mujer y la masificación de los métodos anticonceptivos como el condón y las pastillas.

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