Resplandor

Cuando me soltaron, sentí como el aire corría por mi cuerpo de forma acelerada. El viento que resbalaba jugaba en mí. Mi enorme peso me precipitaba con más fuerza contra la ciudad, allí donde nací.

Las casas, los autos, las iglesias eran todos puntos casi imperceptibles; una pequeña sociedad de hormigas contaminado la paz. Los hombres, las bestias que lo habían creado todo, no se llegaban a ver, eran demasiado pequeños.

Cuando me faltaban como 200 metros antes de precipitarme contra el suelo, empecé a ver los rostros de algunas personas, pero mi visión fue tan corta como mi vida. A la velocidad que iba me estrellé de forma muy violenta contra el pavimento, incluso más de lo que imaginé.

En cuanto hice contacto con el suelo, volví al cielo y quemé todo.

Mauricio Leandro

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