Memoria cubana en el Chile del 73

Otros actores de una misma historia.

En Nicaragua, Angola, El Salvador, Venezuela, Bolivia, el Congo, Etiopía, Pakistán e incluso en Chile, se conoce lo que es el internacionalismo, que como principio caracteriza a la Revolución Cubana. Miles son los cubanos que han entregado sus vidas en la lucha por la libertad de los pueblos en misiones médicas, educativas, militares y diplomáticas. Hoy en Chile se encuentran dos hospitales de campaña, uno en Rancagua y otro en Chillán, donde los médicos cubanos han atendido a miles de pacientes desde el trágico día del terremoto. En estas ciudades han sido recibidos como hermanos, pero los cubanos que estuvieron para el Golpe Militar del 73, no lo pasaron bien. “Se viene Yakarta” decían en los grafitis “los momios” con el objeto de atemorizar a una misión diplomática que resistió con dignidad y valentía la arremetida golpista.

Por Mauricio Leandro

El próximo 11 de septiembre se cumplirán 13.515 días, 444 meses y 37 años desde golpe de 1973, que impuso la dictadura militar en Chile. En ese periodo hubo más de 35 mil personas que cumplieron prisión política, de ellos 25 mil fueron torturados, 2.279 ejecutados y todavía existen 1.248 detenidos desaparecidos. Esta triste etapa de la historia de Chile se pudo profundizar gracias a 17 años de dictadura militar.

No sólo los chilenos fueron protagonistas de lo que pasaba en el país. Los ojos del mundo veían absortos cómo se destruyó un proceso revolucionario llevado adelante por la vía electoral. La CIA intervino directamente financiando a la contrarrevolución chilena. Pero Chile no sólo vivió la intervención extranjera, también supo  de la solidaridad de los pueblos que ayudaron a que el proceso revolucionario se llevara a cabo.

Los primeros cubanos en Chile
El triunfo de la Revolución Cubana hizo que el país caribeño diera un giro en su historia. A partir de enero de 1959, Cuba se liberó de la dependencia económica y la intervención política de Estados Unidos, quienes tuvieron veto en los gobiernos cubanos. La victoria revolucionaria impulsó diversos programas sociales que se dieron no sólo en la isla. Cuba empezó diversas misiones internacionalistas en las que solidarizó con los pueblos del mundo. El primer país beneficiado con este tipo de ayuda fue precisamente Chile.

Tras el terremoto de Valdivia en 1960, Chile recibió la ayuda del pueblo cubano. Una brigada médica llegó a Valdivia con 8 toneladas de materiales médicos, insumos, alimentos y ropas. Esta brigada fue acompañada por el médico chileno Salvador Allende y por el entonces presidente del Colegio Médico, Oscar Fernández Mell.

En la actualidad, hay dos hospitales desde el terremoto del 27 de febrero, uno en Chillán y otro en Rancagua. Los 74 médicos voluntarios decidieron quedarse por todo el año. A partir del 2 de marzo, día en que los médicos se instalaron, han realizado un aproximado de 48 mil consultas y 1.730 cirugías a la fecha (julio 2010).

La ayuda cubana no ha sido sólo en el aspecto médico. En el momento que Allende ganó las elecciones de 1970, Cuba se convirtió en el aliado más cercano del gobierno de la Unidad Popular.

Desmitificando la “cubanización”

Afiche de la FECH 71

El lazo que se generó entre los pueblos de Chile y Cuba no fue visto con buenos ojos por la derecha chilena ni los Estados Unidos. A partir del momento en que se evidenció la hermandad entre ambos pueblos y gobiernos, se emprendió la campaña mediática de una supuesta “cubanización” en Chile.

Los medios de comunicación y varios políticos de la derecha chilena, empezaron a decir que Chile pronto se convertiría en un país como Cuba. Además, la prensa y luego el llamado Plan Z, “advirtieron” que Cuba le entregaba armas e instrucción militar a miembros del gobierno de Salvador Allende para generar una guerra civil. Los rumbos que Chile y Cuba habían tomado tenían un objetivo similar, pero la vía era totalmente distinta.

La Revolución Cubana se había dado por medio de las armas, luego de seis años de la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista en la isla. En Chile, se tomó la senda electoral y ni siquiera se produjo una transformación en el modelo económico. El sistema seguía siendo el mismo, pero se levantaban reformas democratizadoras que le darían un aspecto diferente al capitalismo existente en Chile.

De todas formas, la campaña contra Cuba ya se había instalado, por eso frente a la embajada cubana los grafitis decían: “Se viene Yakarta”, haciendo alusión a los sucesos de Indonesia donde tras el golpe militar se masacró entre 500 mil y 1 millón de militantes del Partido Comunista de Indonesia. El empresario Max Marambio, quien tras el golpe participó en la defensa de la embajada de Cuba, escribió en uno de sus libros que: “esta amenaza era para recordar cómo los golpistas indonesios arrasaron la embajada de China y asesinaron a todos sus funcionarios. Los golpistas querían atemorizar a los cubanos, pero nunca lo consiguieron”.

Los que estuvieron para el Golpe
Recuerda Marambio en su libro Las Armas de Ayer, que el objetivo de la misión diplomática cubana y que fuera ordenado por el comandante Fidel Castro, era resistir como lo hicieron los vietnamitas en la provincia de Quàng Tri, donde limitaban antiguamente los dos Vietnam. Según el empresario, la embajada fue tiroteada varias veces, incluso llegaron a herir en la mano al entonces embajador, Mario García Incháustegui, pero cada agresión provocó una fulminante respuesta.

Los medios de derecha decían que en Chile había 10 mil cubanos, todos soldados de infantería, pero eso estaba lejano a la realidad; los cubanos en Chile eran muchos menos.

El total de los cubanos, en misión diplomática o por otros motivos, eran 123; asilados en la embajada había 119 y cuatro más que estaban perdidos. Los cuatro restantes eran: un médico cubano que tenía pasaporte de la ONU y que salió del país por su cuenta; un instructor de deporte que se hallaba en Antofagasta y que se fugó por la frontera con Argentina; un oficial de Tropas Especiales, encargado de la seguridad de los diplomáticos cubanos, que por medio de un osado y casi mortal salto, entró en la embajada de Argentina; y un periodista que huyó atravesando la Cordillera de los Andes, combatiendo casi 6 noches de hambre y frío.

Solidaridad  cubana

Médico de la Misión Henry Reeve en Rancagua

El sabotaje contra el gobierno de la UP lo inició la reacción chilena y la CIA  desde el principio. A los camiones que transportaban leche desde regiones, se les pagaba para que arrojaran el preciado líquido al pavimento y así desabastecieran a la población. Además, varios barcos desaparecieron “misteriosamente” en la lontananza del mar, imposibilitando la llegada del producto lácteo y otros alimenticios. Por eso costó que una de las cuarenta medidas de la UP se pudiera llevar a cabo, la cual pretendía darle medio litro de leche a cada niño chileno.

El problema de la leche tuvo solución, según consta en el artículo de Claudio Fonseca, publicado en Crónica Digital. Él, entonces vicepresidente de la Empresa de Comercio Agrícola de Chile, se contactó con Luis Gutiérrez, miembro de la Junta Central de Planificación de Cuba a quien le solicitó la compra de leche en polvo con urgencia. Media hora después de la petición, los cubanos prepararon el envío de dos mil toneladas de leche en polvo, descargando un barco con azúcar destinado a la Unión Soviética y cargándolo con la leche. Fonseca le preguntó a Gutiérrez respecto al costo y el plazo para el pago, a lo que el cubano respondió: “Coño, mi hermano, no te preocupes por eso. Te vamos a cobrar lo que nos costó a nosotros y nada más. Nos la pagas cuando puedas o nos la devuelves cuando tengas suficiente”.

Además de este gesto, Cuba estuvo presente en una amplia comercialización con Chile. Se exportaba azúcar, café, tabaco. La anécdota más trascendente fue cuando el pueblo cubano donó de su propio consumo, 40 mil toneladas de azúcar. Esta época estuvo llena de hechos similares, pero quizás el acontecimiento que más se recuerda fue la visita del premier cubano, Fidel Castro, quien estuvo 23 días en Chile.

Ahora esa solidaridad, sin prensa y sin bombos, está en Chillán y Rancagua. Allí el doctor Juan Pablo Andux, jefe de la brigada cubana Henry Reeve, asumió el internacionalismo, como lo hicieron los cubanos de ayer. “Estamos aquí para aportar asistencia médica al pueblo chileno, prestos a trabajar en cualquier circunstancia, las horas que sean necesarias, de modo humanitario y desinteresado”.

Desmitificamos la cubanización, mi hermano.

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