Mireya Baltra: “No voy a dejar de luchar y ser revolucionaria”

Mireya Baltra nació en Santiago de Chile el 26 de febrero de 1932. Fue dirigente nacional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), además de presidenta de la Federación Nacional Textil. En el 1971 renunció al cargo de diputada, porque fue nombrada ministra de Trabajo y Previsión Social suplente, durante el gobierno del presidente Salvador Allende. En octubre de 1973 se asiló en la embajada de Holanda junto a Gladys Marín, Orlando Millas, Julieta Campusano; y en julio de 1974 se fue exiliada a ese país. En el exilio pasó por Praga, Checoslovaquia, donde trabajó en la Federación Sindical Mundial. También estuvo en Cuba, donde trabajó en la Federación de Mujeres Cubanas-. En 1987 regresó a Chile y actualmente es miembro del Consejo Editorial de “Crónica digital” y fue premiada por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), por su “Trayectoria a la Mujer Mayor” en octubre de 2008.

Por: Mauricio Leandro

Mireya está algo alborotada a mi llegada. Vive en La Florida con su esposo, Reynaldo Morales, y una de sus hijas, quien le lleva la agenda. Espero en la sala a termine de descargar las bolsas del camión de la feria, con viandas y verduras para la comida de la semana. Su casa no es un palacio pero es grande y cuenta con una calefacción central perfecta. En el centro de la sala, colgado en una pared, hay un cuadro grande con una foto de ella junto al presidente Allende, enlazados en un fraterno abrazo. Cerca del sillón donde la espero, hay  una foto bastante más pequeña, donde está ella y la ex presidenta Michel Bachelet.

Luego del ajetreo a mi llegada, se sienta conmigo en el comedor y me pide que hagamos la entrevista rápido, ya que a las 11am llegará la fisioterapeuta que la atiende a ella y a su esposo. Fue así que no demoramos la entrevista y empezamos a charlar.

Mireya tiene 78 años, pero aún conserva esa entereza y fuerza que la caracterizara como dirigente política y social, íntegra. Para ella la lucha continua, el golpe fue sólo un tropiezo que tuvieron, o una zancadilla que les impusieron la CIA y la burguesía chilena, pero no todo está perdido. “La dictadura fue un triste golpe para Chile, pero la historia no es estática, es pendular –asegura Mireya-. Las nuevas generaciones tienen el compromiso de zafarle a Chile las vendas que se impusieron en dictadura”.

La reunión fue interrumpida varias veces por el teléfono, y es que a pesar de estar “retirada” de la política electoral, sigue trabajando porque exista justicia, ahora en organizaciones por los derechos del adulto mayor. También sigue activamente trabajando desde en el Partido Comunista, generando “política de masas”.

-¿Cómo era visto su rol de mujer luchadora por sus pares?

-Voy a cumplir 59 años de casada con mi marido y siempre ha existido una complementariedad. Hemos tratado de eliminar el machismo típico de esta sociedad patriarcal y respecto a mis compañeras, siempre hubo un trabajo en conjunto. Trabajé con un equipo de mujeres que estaban sumadas a la misma lucha y si alguien veía algo malo en esto, la escuela formadora del partido nos ayudó a debatir y ver qué andaba mal. Algunas personas, no sólo mujeres, principalmente de la Democracia Cristiana, encontraban un poco insolente lo que nosotras hacíamos.

-¿Entonces la DC era oponente a las reivindicaciones de esa época?

-Ahí hay un problema, hay que hilar más fino antes de hacer ese tipo de afirmaciones. Una cosa que los historiadores no toman mucho y que a mí me parece interesante analizar, es que el programa de Radomiro Tomic era muy similar al de Allende. Se diferenciaba en pequeños aspectos, pero era muy parecido y tiene que ver con que también la DC estaba haciendo un giro en su política, como todo el país. Chile era un país progresista con sentido de clase.

-Dentro de los que luchaban por las reivindicaciones sociales. ¿Existían enemigos?

-No enemigos pero si infantilismos que fueron acogidos por el enemigo. La ultraizquierda fue un estorbo para el cumplimiento del programa de Allende, un programa que eligió el pueblo. Tuvimos reformas, nacionalizamos el cobre, pero había pequeñas empresas que no pretendíamos estatizar y que fueron tomadas por el MIR en conjunto al Partido Socialista. Eso costó caro. Ellos hablaban de “avanzar sin tranzar” y de la lucha armada, pero no fue la vía que tomamos para hacer los cambios en Chile, nosotros llegamos por medio de las elecciones.

-¿Hubo algún momento en que pensaron en las armas?

-El error no está en que no tomáramos las armas, sino en que no pensamos cómo generar una unidad sólida para defender el gobierno. El gobierno había triunfado a través de los votos, no era una revolución armada. Por eso jamás pensamos en hacer una instancia armada paralela al gobierno. Era el momento de la unidad y esa era la forma de defender al gobierno. Quizás otro error fue no haber estado preparados para generar una resistencia a lo que fue el golpe de Estado.

-Cuando vivió esto que se veía; la división, el primer intento de golpe de Estado: ¿Sintió miedo?

-No, yo nunca he sentido miedo. Yo el miedo lo racionalizo, el problema era cómo enfrentar esa situación. Algunas ideas dentro de la ultraizquierda se unían a las de la reacción y eso el imperialismo lo aprovechó. Presionó a la derecha a evidenciar un problema de ingobernabilidad en el país y generó un pánico respecto a que en Chile se estaba construyendo el socialismo.

-¿En qué etapa estaba Chile en ese entonces?

-El gobierno de Allende fue un gobierno popular, una primera fase de la perspectiva del socialismo, porque el socialismo no es de decreto, el socialismo tiene que ver con relaciones de producción maduras. Es además, un sistema de industrialización y de control de la economía por parte Estado.

-¿Cuál era el rol del Estado en el gobierno de la Unidad Popular?

-El rol del Estado, más allá de regulador, era el de planificar la economía. De allí que a 36 días de que asume Allende, plantea las actas de acuerdo CUT-gobierno, donde los trabajadores entran a la Organización del Desarrollo de la Planificación (ODEPLAN). Estas puertas que se le abrieron a la clase obrera, de hacerse el actor principal de la transformación revolucionaria, eran de una gran perspectiva.

-En comparación con las mujeres de épocas anteriores, donde usted nos comenta que existía una pujanza por los derechos y la participación política: ¿Cree que la mujer chilena de hoy, está lejana respecto a la pelea por las reivindicaciones sociales?

Yo creo que no. Hay un movimiento feminista activo, lo que pasa es que el neoliberalismo ha producido una dispersión orgánica. Entonces, existe un gran movimiento, pero está disperso. Esto hace que el movimiento femenino sea precario, porque no tiene carácter nacional, pero es ahí donde veo que los partidos deberían participar en interpretar esas demandas y es un hecho que no está ocurriendo.

¿Y qué están haciendo en el Partido Comunista?

-En el Partido tuvimos un encuentro nacional donde debatimos esos problemas. No son sólo las mujeres las que no se sienten identificadas por los partidos. Los que más están alejados del zamarreo político son los jóvenes. Nosotros debemos engendrar en ellos la comprensión y la sensibilidad para que salgan de donde están. El capitalismo ha sumergido a los jóvenes en un mundo de drogas, alcoholismo, un mundo de evasión.

-Luis Corvalán (ex secretario general del Partido Comunista), hablaba de la relación entre los comunistas y sus familias. ¿Cómo es esa relación con los suyos?

-Tengo cuatro hijos, diez nietos y tres bisnietos. Todos son comunistas con el favor de mi dios, como decía Violeta Parra. Algunos no están en el partido, pero sus ideas son cercanas. A todos les trato de cultivar ese amor por las cosas trascendentes y que no tienen que ver con el individualismo, sino con lo que sea mejor para los seres humanos y para Chile.

-¿Cómo ve este nuevo gobierno de derecha?

-Insisto, tengo 78 año, pero no voy a dejar de luchar, de ser revolucionaria, de ser proletaria, de tener sentido de clase y tomar los problemas de mi época. Este gobierno de derecha, además de derecha es ignorante, porque: ¿cómo van a darle un bono a las familias que tienen viejitos para que les edifiquen una pieza en el patio? Puros bonos, pero no es más que populismo. El populismo es irracional, pero este gobierno es la irracionalidad misma de un populismo exacerbado y sin conocimiento.

Junio, 2010

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2 comentarios en “Mireya Baltra: “No voy a dejar de luchar y ser revolucionaria””

  1. Sra Mireya Baltra le saludo y tengo muy buenos recuerdos suyos ya que fui compañera de su hija en el Liceo 11 y varias veces fui a almorzar a su casa ya que vivia lejos del liceo y su hija (no me acuerdo de su nombre, parece quee es mireya morales baltra), me convidaba a almorzar cuando teniamos clases en la tarde. jajajja que bonitos recuerdos. le dare mi correo por si ella me puede escribir a redsanefire@hotmail.com. Besitos cariños y gracias

  2. la revolucion se llevaa dentro hasta la muerte y mas… =) uieee me gustaa mucho tu entrevista la curiosidad no mata el gato ajajja… que experienciaaa deben tener ellos… produce esas ansiaas de querer aprender y comprender maaas

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