Sobre el nuevo panorama político

Y pasos para no suicidarte

Hinszpeter, Larraín, Larroulet, Von Baer, Fontaine, Kast, Lavín, Bulnes, Mañalich, Matte, Morandé, Raineri, Galilea, Moreno, Ravinet, Cruz Coke, Parot, Merino, Solminihac, Schmidt, Golborne y Benítez.

Estos señores y señoras con apellidos de clase dominante, son el gabinete “cercano a la gente”, que el nuevo presidente de Chile le impuso al pueblo. Piñera, Miguel Juan Sebastián Piñera Echeñique, el presidente electo democráticamente por los chilenos. Pero si cree que eso es para llorar, no se sorprenda, le invitamos a perder el miedo porque se viene más, mucho más.

Eso sí, no haga el nudo del ahorcado, ni se ponga a buscar en Google el suicidio más dulce y menos doloroso. Humildemente le recomiendo que se siente solamente cinco minutos en una silla y practique el siguiente ejercicio:

1.- Respire hondo por la nariz y luego expulse poco a poco el aire por la boca. (Sólo unos segundos)

2.- Luego tome papel y lápiz y empiece a sacar cuentas, aquí le entregamos algunos datos:

-Sabía usted que, el padrón electoral chileno tiene 8.110.265 electores inscritos, pero la población habilitada para votar asciende a 12.180.000. O sea, hay un 31% que no está en el padrón y tiene menos de 40 años, se trata de 3.800.000 ciudadanos. Por ello, haciendo un calculo simple, solamente los que no votaron, son más que los 3.591.182 ciudadanos que lo hicieron por el derechista y es más, si nos dejamos guiar por los que si votaron; 4.519.083 no lo hicieron por el empresario. Por ello calcule, es muy simple. De los amigos del trabajo, de los compañeros del estudio, de los vecinos, de los que están en el metro al horario punta, de los que pasan por la Alameda comiéndose un helado, de los que están en las oficinas, de los que trabajan mar adentro, de los que salieron ayer en la tele, de los que vimos en la playa, sólo el 31,7% votó por Piñera, sin contar a los estudiantes, ya que no pueden votar hasta los 18 años, por lo que es prácticamente difícil que los pingüinos estén con el presidente.

3.- No se pare de su asiento aún y por nada del mundo suelte el lápiz. Tómese unos minutos, reflexione sobre lo anterior y piense por qué en Chile ganó la derecha. Una derecha que aunque use un efectivo detergente y quitamanchas, no puede zafarse la sangre de los muertos que le corren por los dedos aún como ríos. Con partidarios que se jactan de la felonía riéndose de los muertos y del Golpe de Estado.

¿No será porque la gente quiere un cambió? Yo creo que sí, Chile no cambia desde hace mucho.

El sistema que navega por el mar de la economía mundial, está articulado desde la dictadura (algunos de sus artífices hoy son ministros de Piñera: Lavín, Larroulet, Fontaine, Kast). La Concertación con sus cuatro capitanes, no dobló el timón de Pinochet ni un centímetro. Tomó el barco y lo siguió dirigiendo por el mismo sendero de salud, educación y libre mercado donde el general lo dejó. Un pueblo no puede vivir tantos años en lo mismo. Chile clamaba un cambio y la derecha lo sabía, por eso, ostentando su hegemonía mediática, dueña de casi todos los canales de televisión, las radios y la prensa escrita, nos inyectó la vieja receta del olvido y nos vendió la pomadita del cambio.

En el marco, de lo que se supone será la diferencia entre los gobiernos de la Concertación y este de la Alianza, cabe destacar que la “democracia de los acuerdos” fue el camino de la Concertación, pues abandonando su programa fundacional, se aliaron a las propuestas de profundización neoliberal llevadas adelante por Hernán Büchi y se olvidaron de todo. Cositas por aquí y por allá no fueron más que parchecitos, pero ningún cambio trascendental.

Ahora la derecha cuenta con absolutamente mucho poder, acumulando un gigantesco caudal económico (el presidente electo es parte del minoritario grupo que controla el capital financiero y bancario  que opera en Chile, tiene su propio grupo de grandes empresas y es parte de la exclusiva lista de los billonarios más grandes del mundo); concentra el poder mediático; dirigen el  poder ejecutivo;  a lo menos se puede decir que cuentan con una alta simpatía del mando militar, también  en el mundo eclesiástico y parte del mundo judicial. Todo esto intimida peligrosamente la estabilidad del continente, pues la derecha que llegó es una de las derechas más neoliberales de la región y una de las pocas que jamás asumió su responsabilidad política en el gobierno militar. Es además una derecha que declara descaradamente su simpatía hacia el gobierno colombiano, el más hostil del hemisferio, cual instaló siete bases militares estadounidenses en su territorio y ha llevado adelante una fuerte campaña de represión y exterminio contra el movimiento social y sindical de su país. ¿Se nos viene eso en Chile?

Si la Concertación no tembló al mandar a reprimir con los carabineros al pueblo mapuche: ¿La derecha enviará el ejército? Si los gobiernos de la transición a la democracia aplicaron la ley antiterrorista contra los estudiantes y ya no existe autonomía universitaria: ¿Qué medidas aplicará la intendencia y el nuevo ministro de educación? Como fue vaticinado por Moreira: ¿Tendremos estado de sitio el 29 de marzo y el 11 de septiembre? Desde ya han declarado lo poco y nada que les interesa la integración de los países latinoamericanos y a esa instancia que fue vital para evitar la guerra civil en Bolivia como es el UNASUR, le han declarado el abandono.

4.- Por último, si en ningún momento se le pasó por la cabeza el suicidio y de lo contrario, se siente plenamente feliz porque su voto fue entregado al candidato de la derecha. Le recomendamos que se acerque a la sede más cercana de Renovación Nacional o la Unión Demócrata Independiente, ya que su voto costó 3.14 dólares, debido a que los gastos del candidato (en primera vuelta) superaron los 5.083.945.921  pesos (unos 9.590.000 dólares al cambio actual), de los cuales el candidatro puso de su propio bolsillo 2.070.000 dólares. Ellos deben tener dinero, seguro le darán trabajo (aunque quieren bajar el sueldo mínimo).

Estimado lector, insisto siga este modesto consejo y le exijo enardecidamente evitar el suicidio o el exilio, pues el panorama que se presenta en el Chile de hoy, es interesantísimo. Así que, tome su uniforme de trabajador, estudiante o poblador y exprésese sin timidez, desate su furia sin temor o trague un futuro incierto para Chile y su destino.

MauricioLeandro

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