El Elegido y Amado por Dios

 

Una búsqueda en mi historia sin frutos

Mi nombre de pila y hasta el apellido que llevo, tengo que compartirlo con cientos de amigos y conocidos que me rodean, cosa que no le da ninguna particularidad, pero hace unos años no fue muy común y Mauricio, podía sonar hasta exótico.

En Cuba, es habitual que la contracción por procedimiento de formación, origine nombres como Yesdasi (fusión del adverbio afirmativo (sí) en inglés, en ruso y español) o Yotuel, como el cantante de grupo Orishas (fusión de los pronombres personales en singular: yo, tú, él). Esta búsqueda, por encontrar un elemento diferenciador entre los habitantes de la isla, ha creado nombres muy exóticos, pero el mío, o sea: Mauricio, sigue siendo tradicional y común. Por este motivo me encontré en la obligación de buscarle un significado más rico.

Recuerdo que cuando era niño y me interrogaban acerca del origen onomástico de mi nombre, les inventaba una historia; un héroe espartano que victoriosamente había caído combatiendo en alguna de las Guerras Médicas o algún dios mesopotámico del vino y el juego. Nada de esto estaba siquiera cerca de la realidad.

No muy tarde, aquel imaginario de que mi nombre provenía de algún hecho o héroe trascendente, se desmoronó como la ilusión de ser un soldado espartano o un dios mesopotámico. Mi nombre, en primer lugar, me lo pusieron por mi padre y a él, cuando conocí a mi abuela chilena, me contó que se lo pusieron por un popular protagonista de una novela radial.

En aquel tiempo, o sea: los años cincuenta, Mauricio no era un nombre tan común. Con el pasar de las décadas se fue haciendo más usual, por eso en la actualidad estamos rodeados de Mauricios como yo. Mi abuela me confesó que al ponerle el nombre a mi papá, jamás buscó el origen onomástico de aquel. Ella escuchó ese nombre “bonito” y así se llamó el otrora bebé.

Mi tío Luis, el mayor de los tíos chilenos, hermano de mi padre, dice que en ese tiempo el nombre de mi padre sí que era singular. Todos preguntaban: ¿Cómo se llama tu hermano?, porque él lo llamaba Maury. Entre los cinco hermanos, cuenta Luis, que el nombre más bonito era el de mi padre. En ese tiempo, la gente aún recordaba la novela radial que había sido todo un éxito y les parecía original que le hubieran puesto aquel nombre.

Mi padre ha llevado sin penas ni glorias su nombre. Es más, en varias ocasiones se lo ha tenido que cambiar, poniéndose pseudónimos, cuando se le encarna el poeta o cuando conquista a una mujer, una tradición heredada de generación en generación, ya que mi abuelo solía cambiarse el nombre en cada cortejo.

Mauricio Osorio, así es como me han llamado al igual que a mi viejo, pero a diferencia de él y del resto de mi familia, me he comportado inconforme con el origen onomástico de éste. Por ello, me dediqué a hacer una aguda investigación acerca de dónde vino el nombre que cargo y cargaré hasta la tumba.

Susana, mi tía, me cuenta que es difícil encontrar la novela o historia de donde vino el nombre, pues lo que daban en la radio eran una serie de historias de amor que todos los días tenían diferentes personajes. Así que por el nombre del personaje de la novela, es difícil encontrar el origen, por ello me puse a googlear en Internet, para encontrar de dónde venía Mauricio.

El “sabio” Google me dio varias respuestas. Una, es del origen hebreo que dice: el elegido, amado por dios o variante de Mario; otra, del francés, por ejemplo, hablan de Mauro, como el guerrero moreno. Yo por mi parte ni me siento guerrero, ni elegido, soy ateo y no soy moreno, así que no tengo nada que ver con lo que se dice de mi nombre.

Por lo que veo, iré al registro y me lo cambiaré para el próximo reportaje.

Mauricio Leandro

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4 comentarios en “El Elegido y Amado por Dios”

  1. Hola Mauricio si bien llegue a tu rincón por “La máquina del tiempo”, pues el comentario de Harold en Facebook me condujo hasta el. He disfrutado mucho de este, articulo… pues siempre he tenido un problema real con mi nombre jajajaja nunca me he interesado por su origen etimológico, quizás porque siempre creí que no tenia ninguno, pero es la primera pregunta que me hacen cuando me presento. Fonéticamente suena como el nombre de la motocicleta y es aquí donde mi problema empieza, es una forma fácil de hacerlo recordar, pero no me da mucha gracia. Mi mayor satisfacción es saber que para mi hermano mayor significaba mucho, pues era el nombre de su mejor amigo, por eso cuando nací me lo otorgo. Ya creo comprender, que mi nombre significa orgulloso de mis amigos. Como soy creyente doy gracias a Dios por enviarme amigos y no ángeles. Muchas gracias he disfrutado mucho de tus artículos, continuaré devorándolos.

  2. Amigo y compañero, me encontre con este rinconcito tuyo en la red, y lo primero que vi fue lo de elegido de Dios, y claro debia leerlo en profundidad. Interesante, bueno.
    sin enmbargo me encontre con algo “tan cierto” como el sentido de responsabilidad social de la UDI, o las buenas intenciones de Piñera, y es que tu SI eres tan moreno como yo, un abrazo compadre se le quiere un monton.

    1. Gracias compañero, me siento realmente alagado por su comentario. Sobre lo de moreno, en el relato digo que no soy moreno (en sentido cubano, pues moreno es el negro) pero sí me siento moreno, en mi sangre corre Mandinga, Congo y Carabalí. Todo cubano lleva un poco de ese río vivo que llegó desde África.
      Saludos

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