Yo Quiero Creer que se Puede

Quiero creer que se puede y lo creo.

Desde niño siempre supe cual era mi tierra, la de Martí y Fidel, pero también tenía conciencia que estos dos, eran hijos de una Patria Grande. Martí escribió una vez, que “patria es humanidad” y Fidel, con la Revolución cubana llevó a cabo todo por cumplir esa idea.

No me siento atado a ninguna tierra, puedo morir en cualquier parte de América, porque América es la más grade nación que he tenido. Por esto, hoy estoy feliz de que la historia, que hasta ahora no había sido tan justa con este continente, empiece a despertar desde las millones de conciencias que se unen por un día mejor.

Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, Brasil y otros que se suman y se siguen sumando a ese camino trazado por la idea de un mundo mejor. Empieza a cambiarle la cara al mundo y se levanta con fuerza una alternativa real al capitalismo y su crisis, que golpea a los más indefensos con millones de despidos. Esta historia, no está escrita en un cuento de fantasías, se va escribiendo en América para sepultar la teoría de “El fin de la historia y el último hombre” de Fukuyama. Todos somos actores, todos podemos escribir un pedacito en este momento, sólo cabe proponérnoslo. Hay que impulsar ideas, crear más ideas. El enemigo que tenemos frente, no es pequeño, es el monstruo más grande que se haya visto jamás, el imperio más gigante de la historia. Pero hoy está herido, es nuestra oportunidad de escapar de sus garras, aquellas, que desde la política Monroe de: “América para los americanos”, nos han hundido en la pobreza y la muerte creada por la imposición de dictaduras; la intervención en las decisiones de nuestros pueblos y gobiernos; la imposición de tratados económicos que claramente son desiguales. No hay que olvidar que también, nos han invadido en Panamá, Guatemala, Granada, Cuba (donde fueron derrotados en la heroica Playa Girón), República Dominicana y otros de nuestros países.

Está nueva historia se escribe hace rato. Empezó inspirada en el Socialismo. Por eso me niego a pensar que la caída del campo socialista fue una derrota. El derrumbe del campo socialista fue la pérdida de un primer round, donde nos dimos cuenta que este enemigo capitalista es fuerte, sucio y capaz de hacer todo por impedir que se haga justicia; pero también aprendimos a conocer nuestras debilidades. En esta segunda etapa, debemos levantarnos con mucha más fuerza. Las nuevas ideas que recorren América despiertan simpatía, incluso más allá de nuestro continente. Estamos en el momento propicio. Insisto que tenemos que crearnos y creernos el cuento.

Chile, es un país que amo, en especial porque en mis arterias corre la sangre de esta tierra. Mi padre es uno de los tantos chilenos que llega a Cuba, buscando un lugar donde ser libre. Hoy, estoy en la tierra de Recabarren, con la esperanza de que a los países ya mencionados, nos sumemos con nuestra historia. Estaría mal decir que Chile va atrás en este proceso, hay que recordar que fue vanguardia, construyendo esta alternativa en el año 70. Lo que sucede hoy, es que se encuentra despertando de la ceguera dejada en dictadura. La luz aturde a Chile, como cuando uno lleva mucho tiempo en la penumbra y sale de la oscuridad. De todas formas, hoy no es mucha la luz que nos pueda aturdir, aún mantenemos la constitución de Pinochet, el neoliberalismo y un sistema binominal que nos impide abrazar el albor. Por eso creo que ya es tiempo de aburrirse de ser los menos y los más pequeños.

La Concertación fue una alternativa para salir de la dictadura, pero no ha sido exigente. Ha dejado que el neoliberalismo se coma al país y en muchas decisiones ha agudizado este sistema. Con la LGE fortificó el lucro en la educación; no se ha planteado con seriedad cambiar la constitución pinochetista; no han mejorado las leyes laborales; no han ayudado a que mejore la calidad de vida de Chile; el sistema de salud público ha sido una vergüenza y habría una lista sin fin.  Si nos ponemos a hablar de todas las pésimas decisiones que se han tomado en este periodo. Hoy ya es tiempo de arrimarnos a un ALBA que se eleva desde la lontananza. Que nace con vida alumbrando el continente, hoy es el tiempo que Chile tiene que aprovechar.

Invito a todos mis amigos a que se sumen a esto. Apoyemos a la izquierda chilena. Con Arrate se abre una esperanza, es el momento de cansarnos de las boberías y mentiras que nos venden: la vieja pomada de la autocomplacencia. Es el momento de construir un gran movimiento de hombres y mujeres  que tenga una sola voz. Creámonos el cuento y hagamos que el próximo presidente de Chile, barra con la derecha y la Concertación, y se lleve en esa mierda y de una vez, la constitución de Pinochet. Yo quiero creer que se puede; lo creo y trabajemos por ello.

Mauricio Leandro

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